Mitología en piedra
León es tierra de sirenas
Decenas de iglesias de la provincia, sobre todo románicas, alojan a mujeres-pez en capiteles y otros ornamentos

Sirena en la iglesia de Vega de Monasterio.
León es tierra de sirenas. Estos seres mitológicos han encontraron acomodo en muchos templos, sobre todo románicos. Estas mujeres hermosas de larga cabellera y cuerpo de pez fueron un motivo recurrente durante la Edad Media. La iglesia de Vega de Monasterio, del siglo XIV, tiene una espléndida sirena en su portada.
A pocos kilómetros, en San Martín de Valdetuéjar, en su preciosa iglesia románica habitan varias mujeres-pez, algunas mirando hacia el río. La más llamativa está en la torre, que se levantó tras incendiarse el templo en el siglo XVIII, tal y como atestigua la cartela de la sirena, que indica el año 1782. Otras dos están entrelazadas por la cola y situadas en la cornisa del muro sur. Según la leyenda, el abad san Guillermo al descubrir las relaciones amorosos entre los monjes y unas peregrinas, convirtió a estas últimas en sirenas del río Tuéjar. En la iglesia Ambasaguas de Curueño, de época barroca, también hay dos sirenas de larga melena que posiblemente proceden del primitivo templo románico del pueblo.
Como sostiene el investigador Matías Díez Alonso, «la tierra leonesa, tan variada en su relieve, tiene motivación extraordinaria para que prospere el mundo mágico. Por cada camino que pisemos, por cada piedra que levantemos aparece una leyenda». Él ha escrito sobre dos mujeres-pez en Vega de Infanzones, que, según la leyenda, cantan el día de San Juan Degollado, el 29 de agosto. El Museo Arqueológico Nacional preserva una parte del «botín» del monasterio de San Benito de Sahagún, como un capitel románico decorado con una sirena.
Las sirenas de Colón
A Cristóbal Colón debió fascinarle tanto la aventura de descubrir un Nuevo Mundo que dijo haber visto sirenas en el viaje. Los relatos de este navegante sobre las llamadas Indias Occidentales, así como de otros intrépidos marinos como Martín Alonso Pinzón o Américo Vespucio fueron recogidos en el libro Novus Orbis. Se trata de un grueso volumen editado en Holanda en 1531. Una auténtica
rareza y, por tanto, muy valioso. En varios capiteles de la colegiata hay camufladas mujeres-pez. El propio san Isidoro, cuyo cuerpo decapitado yace en la colegiata leonesa, establece en sus célebres Etimologías una clara diferenciación entre sirenas-ave —con frecuencia confundidas con las arpías— y las sirenas pez, de cola bífida o con aleta caudal.
El cristianismo convirtió estos seres mitológicos en seres infames y viciosos que buscaban la perdición de los hombres. El término sirena podría proceder de la palabra semítica seiren (hembra que fascina con sus cantos).
San Isidoro, en sus célebres ‘Etimologías’, establece una clara diferenciación entre las sirenas-ave y las sirenas pez
En muchos lugares de la Catedral leonesa, incluida la sillería del coro, hay decenas de seres fantásticos y mitológicos: sirenas-ave, tritones, centauros, dragones, arpías con cabeza masculina o basiliscos. Saber cuál era la intencionalidad de los maestros que cincelaron estos personajes inquietantes es difícil de averiguar. Lo que es seguro es que no están ahí de forma casual. En la capilla del Nacimiento de la Catedral hay un relieve con una sirena que bien podría simbolizar la lujuria. En la Pulchra hay otras sirenas en el claustro y escondidas en enjutas, capiteles y arquivoltas.
La mitología de la sirena nace y se difunde desde Grecia, sus antecedentes se encuentran en Egipto y Mesopotamia. La mayoría de las grandes culturas posteriores han mantenido su existencia, lo mismo que la mayoría de los marinos de todas las épocas que atestiguan haberlas visto alguna vez. Los barcos que «caían en sus redes» desaparecían sin dejar rastro. Algunos investigadores apuntan a la relación entre las sirenas y las xanas o janas de la cultura astur.
Las sirenas no solo habitan en templos románicos y góticos. Aparecen en lugares tan extraños como la casona de los Reyero, en Lois, donde hay cuatro sirenas en sendos escudos nobiliarios en la fachada principal. La portada gótica de la iglesia de Vega de Monasterio es un ejemplo de bestiario donde no faltan ni la sirena ni el dragón.

Sirena de San Martín de Valdetuéjar

Sirena en un capitel de San Isidoro

Sirena en un capitel de San Isidoro
