Diario de León

El detalle oculto del Parque del Cid de León que casi nadie había notado: su fuente no es redonda

La fuente del Parque del Cid de León esconde una curiosidad arquitectónica junto a la muralla romana y la Casa Botines

El Parque del Cid, también conocido como Jardín Romántico, conserva restos de la muralla romana en uno de los rincones más tranquilos del centro de León.

El Parque del Cid, también conocido como Jardín Romántico, conserva restos de la muralla romana en uno de los rincones más tranquilos del centro de León.Turismo de León

Patricia de la Torre
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El Parque del Cid, uno de los rincones más tranquilos del Barrio Romántico y situado junto a la Casa Botines y la muralla romana, esconde un detalle en el que casi nadie repara a simple vista: la fuente central no está rodeada por un estanque circular, sino octogonal. Una curiosidad urbana que ha vuelto a despertar interés tras viralizarse en redes sociales.

La observación la resumía el perfil especializado Rincones de León con una frase tan sencilla como llamativa: «Fuente del parque del Cid. Como curiosidad, el estanque es octogonal». Un detalle aparentemente menor que, sin embargo, cambia por completo la forma de mirar este jardín urbano.

La fuente del Parque del Cid de León y el detalle octogonal que casi nadie observa

El Parque del Cid, también conocido como Jardín Romántico, se encuentra en el centro de León, entre la calle del Cid y Pilotos Regueral, rodeado por algunos de los edificios más reconocibles de la ciudad y junto a restos de la antigua muralla romana. Así lo describe el blog Viendo León, que sitúa este espacio como uno de los rincones más apacibles del casco urbano.

En el centro del parque se encuentra la fuente que ha despertado esta curiosidad. El blog especializado El rincón de un jardín la describe de forma muy concreta: «En el centro hay una fuente en medio de un estanque octagonal». Esa forma de ocho lados rompe con la geometría habitual de este tipo de espacios y convierte a la fuente en una de las curiosidades visuales del parque.

El Parque del Cid de León, entre Gaudí y la muralla romana

La ubicación del Parque del Cid explica buena parte de su atractivo. Desde la entrada de la calle del Cid puede contemplarse una de las perspectivas más reconocibles del centro histórico leonés. El blog Viendo León describe esa vista señalando que, a la izquierda, aparecen «dos edificios singulares de la ciudad de León, el Palacio de los Guzmanes (…) y la Casa Botines», mientras que «al fondo» se distinguen «los restos de la muralla romana que circundaba la antigua ciudad de León».

El propio parque permite contemplar parte de ese trazado defensivo histórico y, según relata el mismo blog, subir a una zona de la muralla desde la que se obtiene una vista panorámica del jardín y de algunos de los edificios monumentales de la ciudad.

Turismo de León define este espacio como un «pulmón del Barrio Romántico», un jardín «íntimo y recoleto» que ofrece una pausa tranquila entre árboles y bancos de piedra en pleno centro urbano.

El actual jardín ocupa un terreno con siglos de historia. Según recoge Viendo León y confirma Turismo de León, antes de convertirse en parque este solar acogió un convento de Agustinas Recoletas establecido en la ciudad durante el siglo XVII. Más tarde tuvo uso militar como cuartel, hasta que el Ayuntamiento impulsó la creación del espacio verde actual, inaugurado en junio de 1972.

Pero el Parque del Cid guarda además otro detalle patrimonial poco conocido. Turismo de León recuerda que el jardín conserva una canalización de agua romana, trasladada desde su ubicación original entre Puerta Castillo y la calle Serranos. Según explica el organismo turístico, esta estructura formaba parte del sistema hidráulico que abastecía de agua al antiguo campamento de la Legio y redistribuía el suministro hacia distintos puntos estratégicos del recinto, entre ellos el cuartel de los Principia.

Quizá por eso este rincón conserva un encanto difícil de explicar. Más allá de la fuente y de su curioso estanque octogonal, el Parque del Cid parece mantener algo cada vez más raro en los centros urbanos: silencio. El blog El rincón de un jardín lo resume con una frase que todavía hoy encaja con el espíritu del lugar: «Es un rincón ideal para ir a leer un libro o dejar que los niños corran y jueguen por el jardín».

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