EL INVENTO DEL MALIGNO
Pekín
EL PRESTIGIOSO director chino Zhang Yimou volvió a fascinar con la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, llena de colorido, danzas, luces, acrobacias y fuegos artificiales. La cita olímpica ha sido la oportunidad que ha servido a Televisión Española para recuperar el liderazgo de la audiencia. La verdad es que la televisión pública se ha volcado con estos juegos, con 17 horas diarias desde Pekín, repartidas entre La Primera, La 2 y Teledeporte, incorporándose este año también las transmisiones por Internet, a través del móvil y de la televisión en alta definición, aunque de esto último apenas se han hecho eco los comentaristas de TVE. Han sido unos Juegos de gran impacto visual de los que Televisión Española ha sabido sacar un excelente partido aunque, como siempre, ha tenido sus luces y sus sombras. Las luces, como no podía ser de otra manera, para nuestros olímpicos. Las 18 medallas conseguidas por España, el segundo mejor resultado en esta competición, sólo superados por Barcelona 92, han sido una proeza. Felicidades para todos ellos, para los triunfadores y para los que, aunque sin medalla, se han volcado en las diferentes pruebas. Televisión Española ha sabido contarlo en directo y con pasión. Con los diferentes comentaristas disfrutando y entusiasmándose con lo que narraban pero también sabiendo callarse dejando que hablasen las imágenes. Pero, para Televisión Española, la transmisión de estos Juegos ha tenido también una cruz. Sobre todo en el extraño criterio de las repeticiones. Algunas competiciones las han repetido hasta cuatro veces y otras ni una. Y sobre todo, cuando la transmisión era una repetición, ¿por qué no se sobreimpresionaban las imágenes con un rótulo? No todos los espectadores estaban puestos en el calendario y los horarios. Y ha pasado que muchos creían estar viendo una prueba en directo (sobre todo porque Televisión Española no cambiaba la locución original) cuando era una repetición en diferido. Cierto es que un rótulo con la palabra «reemisión» o «repetición» puede quitar espectadores, pero Televisión Española no está para arañar espectadores hasta ese punto. También el interrumpir las transmisiones por meter publicidad en el momento más inoportuno es un «marrón» para TVE. En la ceremonia de clausura, cuando apareció la delegación española en el estadio, TVE estaba poniendo anuncios. Impresentable. De igual modo nos escamotearon las entregas de las medallas de la maratón. Hasta bloques de 10 minutos de pausas publicitarias. Un cero patatero en este aspecto para TVE. Los Juegos Olímpicos son, sobre todo, un programa de televisión, el más caro y complicado de la historia. Cuenta lo que se ve y cómo se muestra al mundo lo que se ve. Lo sabe bien Zhang Yimou cuando en la ceremonia de apertura usó el playback (un invento televisivo) en la canción de una niña o los efectos digitales (un invento del cine) para mostrar unos fuegos artificiales que la niebla habría deslucido. Sin duda también habrá habido trucos y efectos en la fabulosa ceremonia de clausura, de lo que nos enteraremos en las próximas horas, porque más que un espectáculo para los miles de asistentes al estadio olímpico, lo es para todo el planeta.