Zumo en vez de champán
Fue ensordecedor el grito de liberación de Fernando Alonso subido en el morro de su F10 y feliz su baño de champán. Bueno, champán, lo que se dice champán no era, prohibido por aquellas tierras. Era un sucedáneo, una especie de zumo afrutado que salía sin fuerza, desbravado pero igual de bueno en lo simbólico, saber puro a victoria en una carrera que deja pinceladas.