la otra cara de...| SERGIO SÁNCHEZ
«Sueño cada día con ganar unos Juegos»
Nadie duda de que hoy en día es el único atleta blanco capaz de poner en jaque el dominio africano en las pruebas de fondo. Sergio Sánchez (1 de octubre de 1982) ya lo ha demostrado con una plata mundial y los

Curtido en mil batallas, no todas ellas deportivas Sergio se considera un privilegiado «por poder hacer lo que me gusta y disfrutar de ello». Aún así el mejor fondista español de la actualidad, el único al que atletas como Lagat, Bekele o Gebremariam admiran y temen a partes iguales ha tenido que pasar más de un aprieto en su ascensión al olimpo de los elegidos. «Llegar arriba cuesta mucho, más de lo que algunos piensan. Porque para un niño y luego para un adolescente quizás existan cosas más supérfluas que te garantizan una satisfacción momentánea y que pueden desviarte del camino. Por suerte para mí he estado rodeado siempre de personas que me han guiado por la buena senda. Desde mis padres a los amigos. El entorno es fundamental para que cuerpo y mente puedan rendir al más alto nivel».
Leonés por encima de todo lo que le ha llevado a rechazar ofertas suculentas para irse a entrenar a otros lares, el gordonés, admirador de su paisano José Manuel García «del que aprendí muchas cosas, y en especial a amar este deporte» y agradecido «con todos aquellos que han moldeado mi carácter tanto humano como deportivo», Sergio «Sanches» como narrava el speaker en aquel Mundial de Doha en el que se colgó la plata que bien pudo ser el oro, iba para deportista. «Desde pequeño mamé el deporte. Mi padre y mi tío jugaban al fútbol sala y yo también probé. Incluso me entrenaba dando patadas al balón ante una pared. Pero un día, mientras mi padre jugaba un partido en La Robla, y como niño inquieto que era, empecé a dar vueltas alrededor de la pista. Ví que era divertido y de ahí hasta hoy en día. Eso sí, por el camino he tenido que superar muchas zancadillas, obstáculos y a veces alguna decepción. Pero el cariño de tanta gente te compensa y hace olvidar esos malos momentos».
Precisamente en esa parte oscura del cerebro de la que pretende pasa r página, aparecen dos escenas que para muchos hubieran abocado a la catástrofe pero que a Sergio le hicieron salir adelante incluso con mayor ímpetu. «En el año 2001 cuando tenía 17 años me detectaron un cavernoma (malformación vascular en el cerebro). Fue un palo muy duro que incluso me hizo pensar en dejarlo todo. Tenía que operarme o decir adiós a lo que más quería, el atletismo. Por suerte decidí lo primero y hoy dos gracias a dios por haberlo hecho», cuenta emocionado el gordonés. Pero la vida nunca te da tregua y en el año 2004 la separación de sus padres constituyó otro revés en un atleta que ya había saboreado las mieles del éxito con sus títulos nacionales juvenil, júnior y promesa. «Fue un golpe muy duro. De repente ves como tu estabilidad emocional se tambalea. Tus padres, las personas a las que más quieres, deciden coger caminos muy distintos. Y tú, en el medio, te ves sin esperarlo en la calle». Sergio también superó ese bache.
Fueron momentos duros «pero la familia, a pesar de todo, siempre ha estado a mi lado», asegura un Sergio que en el último año ha sacado a relucir todo su talento. Un subcampeonato mundial, dos plusmarcas continentales y el triunfo en Venta de Baños son sus mejores avales. «Pero yo quiero seguir creciendo. Soy ambicioso. Si viera que no puedo lograr lo que me propongo cogería la maleta y me dedicaría a otra cosa», espeta el atleta de Ciñera en su piso de León, muy cerca del Musac, donde comparte afición y gustos con su novia Xana, atleta como él «con la que espero compartir el resto de mi vida. Es la persona idónea, la que me ayuda, asesora y a veces me reprende cuando no hago las cosas bien. Es mi mejor y más incondicional apoyo». Lo dice un deportista accesible como pocos, dispuesto a ayudar a los suyos (hace poco se le veía encabezando una manifestación en su pueblo en defensa de la minería) y a no decir no cuando un club, asociación o simplemente un particular requieren de su presencia. «Un atleta de élite tiene que conocer de donde ha venido y que buena parte de su éxito radica en la gente que le anima, que pierde su tiempo en arroparle en las carreras, que sabe que parte de sus sueños se identifican contigo».
Con los Juegos de Londres del 2012 en el horizonte motivación le sobra. «A veces, cuando estoy un poc o bajo anímicamente me pongo en el coche el himno de España y pienso que algún día, no muy lejano, lo podré escuchar en lo más alto del podio». Apasionado también del motocross «tengo una moto con la que a veces salgo por ahí» y de los coches «hace unos meses me compré un Audi pero me gustan tantos...», sus ratos libres, que no son muchos entre entrenamientos (hasta tres al día) y carreras, les gusta pasarlos con su novia Xana y sus amigos «viendo películas, jugando a la playstation y en el ordenador». La música es también otro de sus grandes amores. «Pero la buena, ya sea rock, pop o clásica».