Diario de León

EUROPEO DE LITUANIAuna victoria espectacular

España apunta al oro

La selección es un gigante teñido de rojo que plasma una puesta en escena sublime con 62 puntos en la primera parte y desfigura a una Lituania que termina rindiéndose a la evidencia.

Ibaka entra a canasta ante dos jugadores lituanos.

Ibaka entra a canasta ante dos jugadores lituanos.

Publicado por
José M. Cortizas | Panevezys
León

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Surgió la bicha. Emergió de las aguas del lago Vezys un coloso coincidiendo con el 508 aniversario de la ciudad y se impuso por 79-91. Fue un gigante teñido de rojo que plasmó una puesta en escena sublime. España, aparecía bordado el nombre en su vestimenta. Cinco clones en calidad y diversos formatos que se acercaron a la perfección durante veinte minutos de baloncesto total, desde una defensa de tercer grado a un acierto desde lontananza desconocido hasta la fecha. Casi seis mil gargantas empeñadas en poner nerviosos a los de Scariolo, buscadoras de incertidumbre, sembradoras de dudas.

Sólo consiguieron excitar más a un equipo colosal que hasta el descanso acabó con los calificativos grandilocuentes. ¡Chapeau! Cualquier dato que se rescate de tan histórica primera mitad adquiere personalidad propia. En cinco minutos habían anotado los integrantes de España, el equipo A, es decir Calderón, Navarro, Rudy y los hermanos Gasol. Cinco minutos sin fallar una canasta y parcial de 0-16 que coloca el luminoso en 7-22. Se acabó el partido. Quedaba un mundo, cierto, tan inmenso como la distancia que separa la confianza, estado y decisión de ambos rivales.

Lituania entumecida; España cachonda, valga la expresión más repetida en el Cido Arena entre las medianamente reproducibles. Al final del acto, 12-31. Era lo más cerca que se puede estar de un cuarto perfecto. Navarro, con 15 puntos en diez minutos, volaba a velocidad supersónica. Inalcanzable, intocable ante los trucos que surgían de su chistera. Recuperado si en algún momento dejó de estarlo por no ver aro en la cita anterior. Lo del blaugrana es un expediente X. No es de este mundo la facilidad que tiene para abstraerse, programado como está para hacer el mayor daño posible a quien se le ponga por delante. Se entiende que siembre odios allá por donde va que acaban invariablemente paliados por el reconocimiento a su calidad. Pero había mucho más por paladear en la cata. La segunda remesa de caldos en absoluto fue inferior.

Otros 31 puntos al gaznate, con España ya decididamente desmelenada. Había iniciado el partido acumulando una pobre marca de 11 triples convertidos en 50 intentos. El domingo le bastaron 17 lanzamientos para igualar la producción, concretada finalmente en 13 de 26. A los lituanos les caían por todas partes. Perdían ya por 26 puntos a los doce minutos (12-38) y Scariolo mantenía su bota sobre la yugular báltica. Asfixiado, el anfitrión recurrió al joven en cuanto la maquinaria española continuaba a plena potencia. Torturadores en defensa, bajo la porra de Calderón y Rudy; francotiradores en ataque, de nuevo el extremeño y Navarro. Y Rudy, y Pau, y Llull. La tecla de Sergio Scariolo dejó escapar un sonido celestial. El resto sobró. De nuevo el modo ahorro, aunque la rotación se redujo considerablemente. No quería sorpresas el técnico italiano o fue un mensaje a quienes aún tienen como deuda el famoso paso adelante. No jugaron San Emeterio y Claver, y Sada no llegó a los dos minutos.

El beneficiado fue Ibaka. Está verde en conceptos tácticos y en confianza, pero va a ser necesario en las fases posteriores. Disfrutó de minutos y acabó firmando los únicos diez puntos con que España despidió el partido en el cuarto final.

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