Diario de León

Bale despierta al Bernabéu

El Madrid resuelve su duelo ante el Elche con el mínimo esfuerzo. Illarra abre el camino y el galés silencia a sus críticos con un gol extraordinario .

Gareth Bale celebra con sus compañeros el gol que le hizo al Elche en el Bernabéu.

Gareth Bale celebra con sus compañeros el gol que le hizo al Elche en el Bernabéu.

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roberto morales | madrid
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Un latigazo del galés Gareth Bale a la escuadra desde más de 30 metros dio luz a un partido gris del Real Madrid ante el Elche, que resolvió a base de individualidades, con el argentino Ángel Di María tirando de su equipo e Isco Alarcón reivindicándose en los pocos minutos que le concede el técnico italiano Carlo Ancelotti (3-0).

Por momentos el Bernabéu añoró la figura de Luka Modric. El croata aporta algo diferente al fútbol madridista. Su movilidad aumenta de ritmo el juego y ante su ausencia por sanción, Xabi Alonso y Asier Illarramendi jugaron a lo mismo.

Faltaba el enganche madridista entre líneas y con Bale perdido en banda derecha, lanzando carreras en solitario y con poca asociación con sus compañeros, decidió Di María que la responsabilidad debía recaer en él.

Jesé apenas entraba en juego y el Elche tuvo en su mano aprovechar una larga laguna madridista. Pero no tenía dinamita arriba. Apenas una pared entre Carles Gil y Coro acabó con un disparo blando a las manos de Diego López.

El Bernabéu salió del bostezo cuando Di María lanzó carreras en solitario que acababan en disparos o centros, como el que remató desviado Jesé antes de que el aficionado se levantase del asiento para celebrar el inesperado gol de Illarramendi.

Llegó de un saque de esquina que no debió sacarse por fuera de juego del delantero francés Karim Benzema. El rechazo cayó a la frontal donde ‘Illarra’ soltó un derechazo que se envenenó tras tocar en Lombán. Sin juego de equipo pero sin apuros, el Real Madrid dejó pasar el partido.

El resultado no corrió peligro en la segunda parte. Ancelotti es poco dado a los cambios. Tarda mucho en hacerlos. Hasta cuando su equipo no carbura. El enfado de su afición pasó al olvido cuando Bale hizo uno de los goles del año de la nada. Controló un balón y soltó un disparo potentísimo que entró a la red tras tocar la madera con violencia. El duelo estaba sentenciado y era el escenario en el que entraba Isco. Marcó con su clase, con control y definición perfecta.

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