León, cuna de campeones
El Palacio vuelve a serlo de la lucha, este domingo, para celebrar la gran final de la primera Liga de Campeones.

Campeones de veteranía, como Javier Oblanca, y juventud, ‘Filín’, protagonistas de la gran final.
Este domingo. día 9, se alcanzará el punto final de la primera edición de un nuevo trofeo surgida en y para la lucha leonesa: la «Liga de Campeones León Cuna del Parlamentarismo». Será en el Palacio municipal de los Deportes de la avenida Sáenz de Miera de León, con inicio previsto a las seis de la tarde, prologado por una exhibición de lucha de base.
Luchadoras y luchadores de los más destacados del momento, vencedores y mejor clasificados en los últimos torneos, así como uno más en cada peso, quien se ganaba el derecho en el corro previo, integraron la selección de nueve campeonas y veinte campeones que a lo largo de tres jornadas sumaron puntos con el objetivo de situarse en esta final, a la que llegan dos luchadoras de las tres que compitieron en cada categoría, cuatro de los cinco luchadores que lo hicieron en cada una de las suyas.
Llegados a este punto, se hace necesario, en primer término, el reconocimiento a los que no van a poder disputar la final. Todos cumplieron con el nivel exigido y sumaron su esfuerzo para que igualmente se cumpliera en cada una de las jornadas con uno de los objetivos fijados: propiciar luche del mayor atractivo, del que satisficiera a la afición ya fiel y fuera capaz de atraer otra nueva, tarea no fácil, en la que, indudablemente, se hace obligada la insistencia.
Ariadna Morán, Paula García y Paula Fernández en femenina; Víctor Oblanca, Diego Vega «Teje», David González «Puro», Roberto Rodríguez Bulnes, Roberto Andrés «Morín» y Jesús Quiñones, en masculina, hicieron esa labor y en el corro de los honores también tendrán el que a ellos les corresponde.
Quizás, la pareja que figura en el agarre sobre estas líneas ejemplifica, de la mejor manera posible, la síntesis de lo que en la Liga se ha disfrutado:
Javier Oblanca, quien acumula con la experiencia de años, corros y aulas, su carácter de figura de primer orden en los aluches (y en otras luchas), en agarre de la mayor entrega con el más joven de los que se ganó su plaza en la competición y ha logrado la de la final, David Acevedo, «Filín» el de Felechas.
Javier y David, ambos, con sus peculiaridades, coincidentes en una de las condiciones que se hacía fundamental para la fórmula de lucha exigida por esta Liga: la buena condición física, el factor «deportivo», aunado al carácter «luchador».
Esa condición la ha vuelto a demostrar el clasificado en primer lugar de ligeros, Víctor Llamazares, vencedor absoluto (máximo de puntos posibles) en los tres corros de fase regular. Esa misma condición la tiene el cuarto en turno del primer peso, Dani del Blanco, el de Taranilla, a quien, si caso, le sigue faltando, más que ejercicio de cinto, de autoconfianza.
Histórica de la lucha femenina, «Tamarina», no quiso perderse el surgir de la nueva competición. Estará en la final del primer peso femenino ante una de las renovadoras del mismo y de toda la lucha: Noelia Morala.
Por las de medios, otro de los baluartes de las luchadoras, Miriam Marcos, que ha anotado el pleno en resultados. Y ante la de Montejos, una de las dos sonrisas de Cistierna que ya nadie duda son luche serio: Édili García.
El peso medio masculino, se insiste, ha sido el más equilibrado y abierto. Es en él en el que llegaron los cuatro finalistas con sumatorio de puntos más igualado, en conjunto y «dos a dos»: «Gasi» y Novoa al frente, Marquiegui y Morala tras ellos.
Tomó las riendas de semipesados «El Junco», si bien Rodrigo Fuentes y Sergio Pérez (a su vez muy parejos) le plantearon serias dificultades; por su parte, tras un comienzo no muy centrado, tomó «Sansón» impulso acorde a su mítico referente.
El peso superior contará en la final con la pareja que mayor atractivo le ha dado a los corros: Mónica Matía y María Rubiera. El de los varones, encabezado por el firme «Caberín», completado por Victor el de Villaquilambre, a quienes no rinden banderas dos bravos de los de menos peso, Álvaro Sánchez y Liquete.