Cristiano no arriesga
El luso, con molestias, no juega por precaución y Benzema, lesionado, cede su puesto al bigoleador Morata en un partido en el que el Madrid supera sin agobios al Espanyol.

Benzema, que acabó lesionado, intenta superar con un regate al espanyolista Colotto.
Cristiano Ronaldo sintió durante el calentamiento molestias en la pierna izquierda, afectada por una lesión en el tendón rotuliano de la rodilla y otra muscular, y no arriesgó ante el Espanyol (3-1) para no perderse la final de la Champions. Minutos antes del último partido de Liga en el Bernabéu el delantero portugués del Real Madrid se retiró con malas sensaciones del terreno de juego y se cayó de la convocatoria por precaución. Carlo Ancelotti confirmó la víspera que sería titular y Cristiano aspiraba a marcar frente al Espanyol para ganar la Bota de Oro europea en solitario, pero dado que no tuvo buenas sensaciones en el calentamiento y de la trascendencia del choque de Lisboa, apostó por no forzar. La decisión lógica de un crack perjudicado por un desgaste enorme a lo largo de toda la temporada, víctima desde hace meses de unos problemas de rodilla que han tenido como consecuencia una preocupante lesión en el bíceps femoral.
A las dudas sobre su rendimiento se suma también ahora la incógnita de Benzema, ya que el delantero francés, tras dar la asistencia del primer gol a Bale, tuvo que retirarse en la segunda parte, lesionado en el abductor izquierdo. Otro contratiempo para el Real Madrid, que durante la última semana de la temporada vivirá pendiente de la pierna izquierda de Cristiano. El luso ya se perdió la final de la Copa del Rey ante el Barça decidida por Bale con un golazo en el minuto 84. El extremo galés también logró, en un Bernabéu semivacío y durante un partido sin tensión, el tanto que abrió el insulso triunfo ante los periquitos y sumó así su 15.º gol en la Liga, entrando desde la derecha, aunque Bale ocupó durante todo el encuentro la banda izquierda destinada a CR7.
Con la ausencia de Cristiano, que comparte finalmente la Bota de Oro con el uruguayo Luis Suárez, y también de tensión competitiva, Ancelotti apostó por un once de garantías como ensayo para la final de la Liga de Campeones, pero apenas se pudieron extraer conclusiones. Sin embargo, los blancos, con la mente en Lisboa, ratificaron que también sin su gran estrella disponen de la mejor contra del mundo. Así logró Morata sus dos goles tras sendos regalos de Di María, cuyo estado de forma sí promete para la lucha por la ‘décima’. Lo más significativo fue que Morata, que ya no se ve en el Madrid, no los celebró.