UN CAMPEONATO CON MUCHA MAÑA
‘Faixas’ para aprender
El III Trofeo Ciudad de León de Brazilian Jiu-Jitsu disputado en el Luchódromo deja algo más que buena organización y resultados.

Un grande al cinto de la leonesa, Javier Oblanca, lograba bronce en BJJ y anotaba lo que otra lucha puede enseñar.
Pudo tal vez (y no debió) pasar desapercibido para la gran mayoría; y sin embargo, ¡qué buena oportunidad para vivir Lucha! Lo fue el III Torneo de BJJ Ciudad de León, celebrado en el Luchódromo Ciudad de León el pasado fin de semana. La participación de competidores sobrepasaba todas las expectativas, con más de la centena de deportistas, procedentes de los mejores equipos de Galicia, Asturias, Castilla y León. Lo que pudo disfrutarse, a lo largo de cinco horas, merece, además del reconocimiento, una llamada de interés.
El Brazilian Jiu-Jitsu es disciplina luchística que iguala o minimiza la diferencia de fuerza o condición física; «arte suave o de la adaptabilidad», propicia a los más débiles, muy similar al Grappling con kimono, pero primando menos las proyecciones que la lucha en suelo por medio de estrangulaciones, luxaciones o palancas a diferentes articulaciones. En una actual situación de desamparo federativo a nivel nacional en el internacional sí cuenta con la estructura de la IBJJF. En territorio leonés se practica y promociona desde gimnasios como el del Victoria Figth Club en la capital o el Fenix-Gym de Astorga, en los que desarrolla su labor el astorgano Jonathan de Abajo, quien alcanzara el título de subcampeón de Europa en el torneo disputado en Lisboa a finales del mes de enero, con más de 2500 competidores presentes.
Aquí, en nuestra tierra, los organizadores recibieron las felicitaciones de los asistentes por una buena organización; aquí, el equipo León Team (BJJ-LEÓN), con 12 atletas compitiendo, conseguía un oro (Álex Álvarez García), una plata (Nikolai Dimitrov) y seis bronces: Sandra Pellitero, Carmen Blanca, Alejandro Díez, Diego Rodríguez, Nuño Valencia y Javier Oblanca, el de la Lucha Leonesa. En su primer contacto con esta dura modalidad Oblanca lograba ese buen resultado y, además, tomaba nota y hacía justa reflexión:
«Hay que aprender de todo, y no nos vendría mal para el corro anotar cómo sienten estos los kimonos con sus símbolos… Algo en lo que estoy pensando que podemos ir trabando agarre…»