El Barça, al asalto de Múnich
Luis Enrique tiene claro que la mejor manera de no sufrir frente al Bayern es ir a ganar pese a un 3-0 de la ida que Guardiola no considera insuperable .

El delantero argentino Leo Messi en el entrenamiento del Barcelona en Múnich.
En el minuto 75 del Barça-Bayern del pasado miércoles, contemplando la igualdad entre dos equipos que se buscaban en campo contrario y que mantenían una lucha descomunal por cada balón dividido con el objetivo de controlar el juego, la mayoría de aficionados del equipo azulgrana habría firmado el 0-0. El conjunto de Luis Enrique, que sí había tenido las oportunidades más claras con un apuesta más vertical, parecía ya confuso cuando surgió Messi para liderar la victoria azulgrana por 3-0. Hoy, la vuelta a las 20.45 horas en el Allianz Arena (TVE-1).
Pero Luis Enrique no se fía y está mentalizando a sus jugadores para prepararse para un acoso y derribo del Bayern en el Allianz Arena que conllevará de forma inevitable momentos de sufrimiento. Aunque no puedan jugar por lesión Robben, Ribéry, Alaba y Badstuber, un equipo con el ‘enmascarado’ Lewandowski, el imprevisible Müller o el intermitente Götze, héroe de Alemania en la final del último Mundial, es capaz de todo.
El Bayern es un equipazo y tiene un entrenador capaz de inventar una variante, por extraña que parezca, que lo cambie todo. Pep Guardiola puede tener la llave de la remontada. «Nos equivocaremos si queremos buscar el gol dejando a un lado el fútbol», dice Guardiola, contento de ver que su afición sigue al lado del equipo En el Barça, donde se le admira e idolatra tanto como se le respeta, creen que se está haciendo el muerto con ese último resultado. «Podemos», asegura Guardiola. «No nos rendimos», avisa Müller. «Lucharemos hasta el final», garantiza Lewandowski. «En el fútbol existe lo increíble», afirma Scheweinsteiger.
En el Barça nadie canta victoria, por lo menos de forma pública en declaraciones. Neymar ya prometió dejarse la piel para estar en una final de la Liga de Campeones, «un sueño desde niño», consciente de que el 3-0 no es garantía de nada.