GOLPEFRANCO
León, cuna del ¡balonmano!
Por todos es sabido que León, nuestra ciudad, fue escenario de la primera vez que el pueblo tuvo derecho a decidir en los asuntos públicos, allá por 1188. Con aquella acción se comenzaron a gestar los derechos predemocráticos de los ciudadanos, por lo que tenemos de darle la importancia que merece y enorgullecernos que fuera en nuestra tierra dónde se gestara. Más allá de esta reseña histórica, y coincidiendo con el ya mítico lema León, cuna del parlamentarismo, me voy a permitir el juego de palabras que dan título a este texto y quisiera hablar de todo lo que León da al balonmano y viceversa, en una relación beneficiosa para ambas partes. León lleva muchos años con el balonmano como auténtica bandera deportiva de la ciudad: muchos son los campeonatos de España que se han venido a nuestras vitrinas en categorías inferiores, además de los títulos conseguidos por Ademar de León y Cleba. A estos éxitos deportivos habría que sumar la continuidad de estos clubes, con más de 20 y 15 años respectivamente en la máxima categoría, y el gran número de jugadores de nivel que son de aquí o han sido de aquí muchas temporadas.
Pero León es ‘algo más’ en el balonmano. Si organizamos campeonatos de España juveniles, se meten unas dos mil personas en el Palacio. Si viene la selección de las ‘guerreras’, otras dos mil un miércoles. Amistoso contra Suiza de los ‘hispanos’, y más de cuatro mil. Y las copas de la Reina, y las copas Asobal... y aquella supercopa de España con once mil espectadores, y un largo etcétera.
Este ‘algo más’ es lo que nos proporciona satisfacciones como que los próximos dos años la Copa Asobal se va a disputar aquí, con los cuatro mejores equipos del país en busca de un título, o que para el 2019 el Mundial Júnior va a llegar a nuestra ciudad. Gracias León y gracias balonmano porque juntos sois enormes.