FÚTBOL. EUROCOPA 2016
España resurge a lo campeón
El estado de forma de Iniesta, un juego con menos toque pero más llegada y una confianza ciega en su fútbol mejoran a una selección eficaz y al alza.

Iniesta es la manija de la selección, su jugador franquicia en esta Eurocopa. OLIVER WEIKEN
iván orio | Saint Martin de Ré
España aterrizó el pasado día 8 en La Rochelle, a escasos kilómetros de su actual lugar de retiro en la Isla de Ré, con las maletas repletas de interrogantes. El debate en la portería, la lentitud en la circulación del balón, la falta de pegada, la desastrosa actitud en el último amistoso ante Georgia, los ecos del batacazo en el Mundial de Brasil...
Demasiadas dudas por resolver en muy poco tiempo. El debut con victoria en el último suspiro frente a la República Checa despejó la incógnita bajo los palos con el relevo generacional encarnado en David de Gea y encumbró a un Andrés Iniesta excelso que dejó con la boca abierta a Europa entera. En el partido de la confirmación contra Turquía La Roja ratificó las buenas sensaciones apuntadas en el estreno en Toulouse, sacó a relucir su faceta goleadora con dos tantos de Morata y otro de Nolito y demostró una confianza ciega en su fútbol, ahora con menos toque entre líneas pero más vertical y eficaz por las bandas. Francia ha alumbrado a la España del renacimiento, que ya está en octavos.
El eje de la retaguardia es coto privado de Gerard Piqué y Sergio Ramos. En el encuentro de Toulouse ambos estuvieron a un buen nivel y el jugador del Barça hizo además en el minuto 87 el gol de cabeza que dio la victoria a España. Lo celebró con una mezcla de alegría y rabia contenida al haber sufrido los silbidos de parte de la afición. Terminado el compromiso, tanto el futbolista del Madrid como del Barça utilizaron las redes sociales para cruzarse halagos para lanzar el mensaje implícito de que las rencillas del pasado provocadas por una rivalidad mal entendida entre ambos clubes son ya cosa olvidada. Juanfran, en la derecha; y Jordi Alba, en la izquierda, han adquirido un rol determinante en la nueva España.
Existían también dudas sobre si sería Cesc o Thiago Alcántara quien se encargaría de dirigir las operaciones de La Roja porque sus perfiles son muy diferentes. Del Bosque ha elegido hasta ahora al centrocampista del Chelsea con resultados desiguales. Ante los checos estuvo parsimonioso y sin chispa y echó de menos la cercanía de un compañero que le ayudara a trasladar el balón a las inmediaciones del área. Del Bosque lo vio claro y frente a Turquía modificó la demarcación de Iniesta para que Cesc no se sintiera tan solo en su tarea. El cambio táctico funcionó. La prensa internacional dedica cada día páginas y páginas a ensalzar al genial jugador del Barça, elegido el mejor del partido tanto en el debut de La Roja como frente al combinado otomano. Sin embargo, ni Cesc ni Iniesta podrían moverse con soltura en el campo si no tuvieran un guardaespaldas de máximo nivel. Busquetes es el cerrojo.
