La Camperona, un coloso para muchos gallos
El puerto de Sotilllos de Sabero abre las puertas a la primera batalla de altura.
MIGUEL ÁNGEL TRANCA | LEÓN
La Vuelta a España pisa hoy suelo leonés. Y lo hace repitiendo el escenario de hace dos años en un puerto, La Camperona, que por su exigencia y espectacularidad va camino de erigirse en uno de los puertos míticos de la ronda ciclista española. El coloso de Sotillos de Sabero iniciará precisamente cuatro jornadas que sin duda alguna reforzarán las posibilidades de algunos de los considerados gallos y candidatos a vestirse en Madrid el maillot rojo de vencedor y que también servirá para enterrar las opciones de otros. Ya lo hizo en 2014 y con algunos de sus protagonistas este año, también promete repetirlo.
En una etapa, la octava de la Vuelta, con un rutómetro de 181,5 kilómetros (dos tercios por carreteras leonesas) y con salida en la localidad zamorana de Villalpando, la ascensión de poco más de ocho kilómetros a La Camperona desde Sahelices de Sabero augura una batalla sin concesiones entre los favoritos, en especial en los tres kilómetros y medio finales con un desnivel medio que se mueve por el 20 por ciento y tramos que incluso alcanzan el 28.
Ya lo hizo hace dos años cuando Valverde rompía las hostilidades y Froome ganaba un puñado de segundos a Contador, el propio Valverde, Purito y Aru. El británico, que viene de ganar su tercer Tour, Alejandro y Alberto volverán a ser protagonistas añadiéndose otros gallos y también candidatos a la gloria como Nairo Quintana (unos días antes de iniciarse la Vuelta inspeccionaba en primera persona el trazado), el también colombiano Chaves, el portugués Meintjes, el belga De Clercq y los también españoles Samuel Sánchez y Dani Navarro. También apuntaban a hacerlo el colombiano Miguel Ángel López, el holandés Kruijswijk y el francés Barguil, primeros damnificados de las caídas en las etapas precedentes de la Vuelta 2016.
Con los favoritos separados por un puñado de segundos la etapa con final en el coloso leonés se presenta decisiva. Más si cabe teniendo en cuenta que los últimos kilómetros de ascensión serán terroríficos y que en apenas tres las diferencias pueden llegar a superar el minuto si a alguno de los gallos no les acompañan las fuerzas También que, a pesar de que buena parte del trayecto entre Villalpando y La Camperona es llano, el fuerte ritmo que desde la salida acompañará al pelotón y los numerosos intentos de fuga elevarán el nivel de exigencia y desgaste no sólo para los actores secundarios, también para los equipos de los favoritos y para estos que no tendrán apenas descanso antes de afrontar el momento de la verdad.
Desde Sahelices de Sabero el desnivel se elevará al cinco por ciento para llegar al 25 poco después de superar Olleros de Sabero. Un pequeño descanso donde el desnivel será más liviano llevará a los ciclistas a encontrarse en los tres y medio kilómetros finales desde Sahelices con el escenario definitivo y tramos que llegarán al 20 por ciento de desnivel. Incluso superiores al 25 en algunos momentos para lanzarse hacia la meta que tras el 20 por ciento del último kilómetro suavizará algo si así se puede decir del 14 por ciento que se encontrarán los protagonistas de la etapa en la recta de meta. Una pancarta por la que hace dos años pasaba primero el holandés Hesjedal y en la que Froome, Contador y Valverde también lucieron.