EL RECONOCIMIENTO
Últimos agarres hacia el logro del BIC para la lucha
El proceso oficial para el deseado reconocimiento de la lucha leonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial llega a tramo definitivo

La lucha leonesa afronta la fase final del procedimiento para que sea reconocida como Bien de Interés Cultural Inmaterial. A. B.
A. BARREÑADA | LEÓN
El camino burocrático que la lucha leonesa lleva recorrido para convertirse en Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, durante más de seis años, parece estar en su recta final, después de que la Junta de Castilla y León haya anunciado que desde hoy se abre un periodo de información pública sobre el expediente.
Un mes tienen los interesados en realizar aportaciones para dirigirse a la Administración autonómica, de la que depende su declaración final, y la que emprendió este camino a raíz de una proposición no de ley aprobada en las Cortes de Castilla y León el 18 de octubre de 2011, a propuesta inicial del procurador socialista leonés Miguel Ángel Fernández Cardo.
El expediente de esta declaración, reflejado en lo publicado ayer en el Boletín Oficial de Castilla y León, recuerda cuestiones como que la lucha leonesa, también conocida como ‘aluches’, se practica desde tiempo inmemorial y, gracias a la transmisión de padres a hijos y más recientemente por la constitución de clubes federados, ha llegado hasta la actualidad hasta convertirse en uno de los deportes más antiguos de España.
La documentación que ha acompañado a esta iniciativa deba cuenta de que el primer reglamento de lucha escrito, en el que se unificaron normas y bases establecidas en años anteriores, se plasmaron las distintas variantes existentes hasta el momento, se unificó el atuendo que lucen los luchadores, se impuso el agarre al cinto y se describieron de forma concreta y pormenorizada las caídas y demás normas a seguir... se remonta a 1933.
Y sin embargo, antiguas representaciones artísticas de escenas de lucha leonesa, como las plasmadas en capiteles románico de Santa María de Gradefes, de la Basílica de San Isidoro de León, o en el claustro gótico de la Pulchra Leonina, atestiguan más profunda importancia y significado de la lucha, ya en el momento de la construcción de esos monumentos, y suman valor al mantenimiento de esta tradicional pugna.
El expediente recuerda que ejemplos de lucha similares se extienden por todo el mundo, y en nuestra proximidad existen referencias a disciplinas parecidas, las que no pudieron perdurar en la mayoría de los casos.
De este modo, las características propias y diferenciadoras de la lucha leonesa la colocan, junto con la lucha canaria, como las dos únicas modalidades que han logrado subsistir en los tiempos modernos de España.
El «gran arraigo social» y la «vitalidad creciente» son algunos de los argumentos añadidos con los que se ha defendido el objetivo de reconocimiento para la lucha leonesa, el cual lejos de limitar sus posibilidades al mero «título», supone efectivo compromiso para su conservación y promoción y es base necesaria a lo que corresponde a superiores ámbitos.