El Ademar saca brillo a la plata

El Ademar celebró efusivamente la victoria. C. LÁZARO
Guadalajara 24 Abanca Ademar 30 El equipo leonés asalta la difícil cancha alcarreña y se aprovecha del tropiezo de Logroño, al que ya aventaja en siete puntos
Á. O. | GUADALAJARA
El Abanca Ademar logró ayer un importante triunfo en la siempre complicada pista del Quabit Guadalajara (24-30), pero no fue coser y cantar, a pesar de los seis goles de diferencia.
Los de Rafa Guijosa tuvieron que sufrir muchísimo en la cancha alcarreña para sumar una victoria holgada. No en vano, solo en los últimos nueve minutos de partido, y cuando el rival ya estaba desfondado físicamente tras la expulsión de uno de sus mejores jugadores como Chema Márquez —al inicio de la segunda parte— y la grave lesión de otro de sus baluartes como es Sergio Valles —en los últimos cinco minutos—, pudo sentenciar el Ademar su triunfo gracias a los contragolpes ante un adversario al que se le hizo muy largo el compromiso
Hasta entonces, la escuadra marista dominó el duelo, pero con ventajas muy cortas, que nunca superaban los tres goles a su favor. De hecho, el Quabit Guadalajara había conseguido empatar el duelo en los primeros compases de la segunda mitad (16-16, minuto 7), ya sin Chema Márquez en la pista, un jugador que había anotado cuatro goles en la primera parte. Es más, los de Guijosa encararon los últimos diez minutos únicamente con dos tantos de ventaja (22-24) ante un equipo local que aún no había bajado los brazos y que incomodaba mucho al conjunto leonés con su defensa 5-1. Pero el Ademar siempre mantuvo una línea muy regular en el aspecto defensivo, lo que le permitió robar balones con claridad y correr al contraataque para sentenciar la victoria a su favor en la recta final.
Y es que, a excepción del 1-0 inicial y del 16-16 en el minuto 37, el conjunto leonés siempre fue por delante, pero teniendo que trabajar mucho sus ventajas cortas. En esas ligeras distancias tuvo bastante incidencia su elevada intensidad defensiva, que incomodó bastante al Guadalajara. A los locales, que quisieron dotar al partido de un ritmo pausado, les costaba demasiado convertir las transiciones.
Chema Márquez y Víctor Montoya —cuatro goles cada uno en la primera mitad— mantuvieron al Quabit ‘dentro’ del encuentro hasta el descanso, mientras que en el Ademar, el potente brazo y lanzamiento lejano de Vieyra (4 goles en la primera parte), fue un punto a favor para que los de Guijosa comandaran el electrónico durante una primera mitad equilibrada, en la que Abanca hacía valer su calidad (12-14).
Nada más iniciarse la segunda mitad, el local Chema Márquez fue expulsado con roja directa tras un encontronazo con Alejandro Costoya. El Quabit Guadalajara, que ya afrontaba el duelo mermado de efectivos por las lesiones, se quedaba sin uno de sus estiletes ofensivos para toda la segunda parte. Aún así, el Ademar no supo aprovechar los minutos de superioridad numérica que tuvo y el Quabit Guadalajara, como suele acostumbrar, redobló esfuerzos sobre la pista para jugar con el corazón y con garra, manteniéndose a tiro de piedra del equipo entrenado por Guijosa.
Con ello, el partido se mantuvo igualado, tomando Bozalongo el mando ofensivo en los locales y apretando aún más los dientes en defensa. El técnico madrileño no lo veía nada claro para su equipo, que, aunque mantenía una buena línea defensiva, sufría bastante en un ataque en el que Federico Vieyra ya no estaba tan acertado como en la primera mitad.
Así las cosas, el Guadalajara logró empatar el duelo (16-16, en el minuto 37). Fue entonces cuando el Ademar intensificó aún más su defensa ante un Quabit volcado hacia la meta rival. Fruto de ello, los visitantes consiguieron hasta tres goles desde la propia portería tras recuperación de balón —dos de ellos fueron del propio Ignacio Biosca—.
Si los leoneses lograban goles con suma facilidad y en apenas segundos, a los locales les costaba enorme esfuerzo marcar. De esta manera, del 16-16 se pasó a un 16-21 tras ocho minutos sin anotar por parte del Quabit Guadalajara. Pero aún así, el partido no estaba sentenciado porque los alcarreños sacaron a relucir, una vez más, su casta y coraje para recortar distancias. De esta manera, se colocaron a dos goles (20-22, a falta de diez minutos y 22-24, cuando quedaban nueve).
La experiencia y veteranía de los jugadores del Ademar les hizo mantener la calma en los momentos de dificultad ante un Quabit al que la grave lesión de Sergio Valles —posible rotura del tendón de Aquiles— a falta de seis minutos y con 22-26 en el marcador, le terminó por sentenciar en este partido. Los últimos minutos solo sirvieron para que el Ademar se gustara sobre la pista de Guadalajara con goles al contraataque o en lanzamientos sin oposición de Juanín García, Piñeiro, Simonet, Costoya o Mario López para conseguir el engañoso 24-30 final.