Cristiano pone el broche de oro
Real Madrid 1 - Gremio 0 / El club presidido por Florentino Pérez cierra el mejor año de su historia tras conseguir su sexto título universal tras la Champions, Liga y las dos Supercopas

Los jugadores del Real Madrid celebran la consecución del título. MARTIN DOKOUPIL
Ignacio Tylko | Abu Dabi
Traza líneas quebradas en el torneo de la regularidad pero al Real Madrid, y no digamos ya a Cristiano Ronaldo, le van las finales. Este bloque ganador hizo buenos los pronósticos, se impuso (1-0) al correoso Gremio de Porto Alegre en Abu Dabi y se coronó campeón universal por sexta vez, más que Brasil en el ámbito de selecciones aunque cualquier comparación entre el Mundialito de clubes y la Copa del Mundo se antoja ridícula.
Autor de nueve goles en la Champions y de dos en este torneo, Cristiano silenció al soberbio técnico del Gremio, Renato Gaúcho, quien en la víspera dijo que el luso tiene mucha fuerza pero poca técnica y añadió que él fue mejor. Y no hay peor cosa que encima picarle y herirle en su orgullo al de Madeira, autor de un total de siete goles en esta competición y capaz de igualar al mítico Pelé, el ‘pichichi’ de la Intercontinental. Dominaba el Madrid desde el principio pero la final entre el campeón de Europa y el de la Libertadores estuvo muy cerrada hasta que el ganador de cinco Balones de Oro lanzó una falta que sorprendió al portero al entrar por el medio de la barrera. Era el minuto 53 y los blancos ya se veían campeones de un trofeo que no para de hablar español desde 2014 y que ellos revalidan por primera vez en actual formato.
El gol fue un error más propio de alevines del jugador que se giró en una jugada clave muy protestada por los jugadores del Gremio, ya que se produjo justo después de un probable penalti de Ramos a Ramiro que no decretó el árbitro mexicano. Después anuló otro gol de Cristiano por un supuesto fuera de juego previo de Benzema, de nuevo muy flojo en este duelo. Subido a lomos de su estrella, este Madrid ha sido el único capaz de conquistar cinco títulos en un año natural. Un repóker histórico, igual que los ocho títulos logrados por Zidane desde que accedió al cargo en enero de 2016. Ya suma tantos como Luis Molowny.
El once de Cardiff Para un día tan señalado, el técnico galo recurrió al once que le dio gloria al Real Madrid en la final de Cardiff que le condujo a la duodécima Champions. Salvo Bale, que, como en su ciudad natal, esperó su oportunidad en el banquillo, el mejor equipo previsto ante un Gremio que acusó la baja de Arthur, su mejor jugador pero aquejado de una lesión de tobillo desde la final de la Libertadores. Sin él, los mejores recursos le adornan a Luan, un mediapunta que se mueve con total libertad para llegar a las posiciones de remate y que pronto forzó la primera amarilla de Casemiro. Hizo otra falta luego que puso de los nervios a los madridistas por las conocidas dificultades del sostén brasileño para frenar sus ímpetus cuando está amenazado.