Dominio de las segundas jugadas
La intensidad mostrada ayer por parte del Real Oviedo, ilustra la importancia de este factor tan unido a la Segunda División, y es que los carbayones ganaron la mayoría de las acciones con balones divididos, casi la totalidad de los balones aéreos y sin duda aprovecharon al máximo las recuperaciones de las segundas jugadas, como en el primer gol después de una conducción de su lateral derecho, uno de los mejores de los asturianos en el día de ayer, Johannesson, el balón quedaba rechazado al borde del área donde la recogió Aarón para driblar y finalizar con su pie no dominante al palo corto.
Sin que hubiese margen de tregua en el ritmo de juego altísimo que pusieron los ovetenses, la Cultural no encontró claridad en la salida de balón con los apoyos taponados a Señe y Mario Ortiz, con lo que tanto los centrales como Jesús se vieron obligados a buscar opciones más alejadas con balones diagonales o con el automatismo de Iza intentando generar superioridad por dentro, pero tampoco ese recurso surtió efecto y fruto de varios robos en esta salida de balón se produjeron varias llegadas más.
La ejecución de otro recurso muy utilizado históricamente por Anquela como es el balón parado, sirvió para que en una falta lateral lejana golpeada por Saúl Berjón, Carlos Hernández rematara de cabeza el balón a la red, ante una aparente descoordinación de la defensa leonesa.
A partir de ahí incluso aumento la presión tras pérdida el Real Oviedo, lo que provoco imprecisiones en salida de balón muy cercanas a la propia portería de la Cultural y consiguientes ocasiones de gol para los locales, primero en las botas de Linares y después en un remate al palo de Aarón tras centro de Mossa.
En una acción similar llegó el tercer gol, esta vez fue Linares el que ganó la acción por la banda izquierda buscando posteriormente el centro al área para el remate cruzado de Cotugno, que ponía la sentencia a una superioridad local mostrada durante todo el partido.