REPORTAJE DE LA SEMANA
Para purgar los excesos, al gimnasio
Hacer deporte es uno de los principales propósitos del nuevo año, pero para sostenerlo en el tiempo es preciso acudir a un profesional cualificado que paute la rutina de ejercicios. La constancia es la clave y sin una buena alimentación, apuntan los expertos, es imposible estar bien.

Arturo supervisa a uno de sus alumnos en el Centro Deportivo En Forma. SECUNDINO PÉREZ
sergio c. anuncibay | león
El nuevo año enciende un sinfín de propósitos que en la mayoría de los casos entroncan con llevar una vida saludable. Dejar de fumar, cambiar la alimentación o hacer cualquier tipo de actividad física son ya aspiraciones clásicas de estas fechas. Muchos leoneses acuden en enero a los gimnasios, empujados por esa voluntad que prendió a la vez que comían la última uva o daban el último mordisco al roscón. El deporte purga los excesos, pero también tiene ciertos riesgos si los entrenamientos, sobre todo de fuerza, no están tutelados por profesionales del sector.
«Hay que hacer pedagogía, educarles, porque esto no es venir aquí tres meses y ponerse bien. Existe un proceso de adaptación, de puesta a punto», explica Arturo García Fernández, director del centro deportivo En Forma, que advierte como «un entrenamiento mal ejecutado es contraproducente». Pueden aparecer lesiones. «Debemos adaptar el ejercicio al nivel del individuo», destaca.
Está totalmente convencido de que «la clave del éxito es la constancia» y que «no tiene sentido» ir al gimnasio un día y ejercitarse como un loco para después dejarlo. «Primero hay que fortalecer las articulaciones, los tendones y los ligamentos. Luego nos centramos en los objetivos de cada uno», aclara Arturo, quien reconoce que en el primer mes del año «hay un notable incremento de gente que empieza en el centro», pero que esas subidas se han suavizado en los últimos tiempos porque «el ejercicio físico se ha convertido en un hábito».
Revela que hace una década el 60 por ciento de los usuarios del gimnasio lo dejaban cuando llegaba el verano, algo que ahora no ocurre con tanta incidencia debido a que casi todo el mundo está concienciado de que el deporte engancha directamente con la salud. Ha dejado de ser estacional.
En eso coincide con Óscar Fernández Del Cojo, director del Victoria Sports Club, que, como él, lleva más de treinta años en el sector. Los dos acentúan la importancia que tiene evitar la pérdida de masa muscular, relacionada, según detallan, con el envejecimiento. Recuerda que ya está científicamente comprobado como los entrenamientos de fuerza son muy beneficiosos para las personas mayores.
«Cuando haces pesas generas testosterona, la hormona de la juventud», apunta el experto, quien insiste en que el cuerpo humano está diseñado para usarlo. «El sofá envejece de forma prematura», avisa.
«Antiguamente la gente mayor realizaba actividades más ligeras pero ahora vienen a diario», apunta Óscar Fernández, quien asegura que a la hora de entrenar «no existe la edad, sólo el estado de forma».
Para él, lo «ideal» es tener una rutina de trabajo lo más equilibrada posible y que combine varias disciplinas. Aconseja «un entrenamiento de fuerza tres días a la semana, otros dos de cardio y uno más de corrección postural, tipo pilates o yoga».
Cree que es «fundamental cambiar de actividad, ser constante y no aburrirse». Es consciente de que a veces la falta de tiempo supone una barrera para dar el paso. Recomienda al respecto encontrar una motivación y practicar un deporte que «divierta». «Lo importante es empezar a moverse, no estar parado», matiza. En este sentido, reitera que la actividad física «mejora la vida de las personas» y retrasa el envejecimiento. Lo ve como «una herramienta contra le enfermedad».
Una visión parecida ofrece Juan Ramón García Ordás, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de León. «Es necesario integrar este tipo de actividades en nuestra vida, cambiar los hábitos perjudiciales para la salud», explica este leonés que ejerce en La Coruña de profesor de pilates. Apunta además que sirve de «muy poco» ir por primera vez a un gimnasio porque es 1 de enero si no se está totalmente convencido de que «es necesario para llevar una vida saludable y evitar problemas». Ha visto a muchas personas abandonarlo, frustradas, por no seguir unas pautas. «Hay que contactar con un profesional cualificado y hacer una planificación adecuada de cada individuo», señala Juan Ramón García, quien también considera básico marcarse unos «objetivos claros y factibles». Los resultados, según declara, son a largo plazo, aunque no todos. «El objetivo que inmediatamente se alcanza es el de sentirse mejor», aclara.
Del mismo modo, ve como algo «fundamental» realizar una actividad en la que uno se lo pase bien. Apuesta por los deportes colectivos porque «es además una buena manera de socializar, de no aburrirse y de formar parte de una comunidad saludable». Da también mucha importancia a los horarios. «Debemos respetarlos» y habla de tres pilares para sujetar ese cambio de hábitos sin que se convierte en un castillo de naipes. «Hay que entrenar, alimentarse muy bien y descansar», recalca.
En este sentido, Arturo García Fernández va más allá y asegura que «el 80 por ciento del éxito depende de lo que comamos». Sabe que «es imposible estar bien si te alimentas mal», por mucho ejercicio que hagas. Por eso, explica, cuentan con un gabinete dietético para realizar «un estudio antropométrico» de cada usuario del centro. Insiste en lo necesario que es hacer «una labor educativa desde el primer día» para obtener en un futuro «la máxima rentabilidad».
Y, dentro de esa pedagogía, incluye el descanso. «Cada músculo necesita de unas 48 horas para recuperarse», expone el responsable del centro En Forma, quien lamenta que en esto de la salud se haya instaurado también el ‘low cost’. «Tenía que estar prohibido», critica Arturo, licenciado como entrenador deportivo por la Universidad de Florida (EE UU). Recuerda que todos los ejercicios deben estar supervisados por un profesional y que hacer una actividad de resistencia en una sala de fitness sin ese control supone un riesgo. «Se puede atrofiar la masa muscular», justifica. «Nosotros tenemos aquí hasta cinco monitores en hora punta», revela Arturo García, comprometido, según declara, con la adaptación de los entrenamientos. «Hacerlo sólo es una locura», considera.
Reitera que «la constancia» es el hilo conductor para obtener un rendimiento y aconseja a las personas que vayan a ir a un centro deportivo que tengan claro cuál es su estado físico real, «por si tienen una patología o cualquier tipo de lesión». A partir de ahí habría que saber de «cuánto tiempo disponen y organizarse».
Hay rutinas para todo el mundo, incluso para quien no tiene mucho más de media hora al día. «Aquí tenemos un circuito isocinético que permite entrenar en treinta minutos», describe Arturo, para el que la actividad física debería ser como lavarse los dientes. «Hay que incorporarla a nuestra vida», insiste.
Para ello, completa Óscar Fernández, es recomendable ponerse en manos de un especialista. «Cuando alguien viene a nuestro centro —Victoria Sports Club— lo primero que hace es una rutina básica y luego lo citamos para que un licenciado en Educación Física le prescriba los ejercicios, teniendo en cuenta ciertos parámetros, como las patologías, los objetivos, los gustos o las mediciones antropológigas y funcionales», relata.
Después, se deberían aplicar esas rutinas de forma combinada. «La diversidad es sinónimo de éxito», reconoce este profesional del ramo, para el que el deporte es la mejor receta de la juventud. «La constancia y los hábitos saludables nos permitirán llegar a los 80 años, mínimo, disfrutando de la vida». De hecho, subraya, «yo estoy a punto de cumplir cincuenta y llevo el mismo estilo de vida que cuando tenía veinte».