El incremento de las poblaciones de esta ave es paralelo al retroceso de las reservas trucheras
Los cormoranes esquilman nuestros ríos
Los aficionados a la caza y a la pesca que frecuentan las riberas de los ríos Esla y Porma, o los embalses de Bárcena, Riaño y Barrios de Luna, entre
No podría asegurarse una relación de causa efecto, pero lo cierto es que la caída en picado de las poblaciones trucheras coincide con el incremento de cormoranes. Los pescadores están seguros, la mayoría de los agentes forestales también, aunque no se atrevan a decirlo públicamente: los cormoranes están esquilmando en los últimos años las poblaciones trucheras de León, con especial incidencia en el río Esla. El paralelismo entre el descenso de truchas en este río y la presencia cada vez mayor de cormoranes es un hecho claro y constatable. Los cotos de Pesquera, Gradefes y, muy especialmente, Quintana de Rueda no son ni una sombra de lo que eran hace pocos años. Los tramos libres de Modino, Vega del Monasterio o Villahibiera apenas son visitados por los pescadores cansados de pescar al agua y fracasar. Las pocas truchas que quedan son grandes. Lamentablemente, apenas se ven alevines en nuestros ríos. Las amplias tabladas, donde hace tres o cuatro años se cebaban las pintonas ante cualquier eclosión, están desiertas y los pocos ejemplares que sobreviven se refugian en las corrientes fuertes o debajo de las salgueras, lugares donde se consideran a salvo de estos cuervos marinos. Hábil pescador La especie de cormorán que desde hace pocos años frecuenta los ríos leoneses es la más universal, el denominado cormorán grande. De color negro brillante, posee un largo cuello con cabeza prolongada que acaba en un pico muy afilado, de punta ganchuda. La base del pico es de color amarillento. Habitual de las costas de Europa, Asia, América del Norte, África y Australia, sólo en ocasiones penetra en los grandes ríos ya que no es un ave de agua dulce. Extraordinario nadador, es también un formidable buceador, aunque su resistencia bajo el agua no es mucha. De su habilidad para la pesca da fe el hecho de que en China y Japón se las domestique utilizándolas para pescar. Para ello se las coloca un anillo en la parte inferior del cuello que les permite respirar pero no tragarse los peces, salvo aquellos que no tienen valor en el mercado. Habitualmente nidifica en las costas rocosas, pero ahora también lo hace en los árboles. Censo en la provincia El catedrático de Zoología de la Universidad leonesa, Francisco Purroy, viene estudiando y censando las aves acuáticas invernantes en la provincia de León. Según el censo realizado en enero del pasado año las diferentes poblaciones de cormoranes localizadas en diversos puntos de la provincia presentaban un total de 584 individuos. Teniendo en cuenta que, según sus propios recuentos, en el año 1999 había 98 cormoranes la progresión es tal que se duplica cada año. El grupo mayor, siempre según Purroy, se encuentra en la zona de San Cipriano de Rueda, próxima a Gradefes y consta de 227 individuos. Se da la curiosa circunstancia de que duermen en una chopera aledaña al río, por lo que son fácilmente controlables. Otros estudios revelan que un cormorán llega a consumir de cuatrocientos a quinientos gramos de pescado fresco diario, siendo su digestión muy rápida. Si bien es cierto que se alimentan de toda clase de pescado como bogas, barbos y otros ciprínidos, la trucha es un plato exquisito que consumen siempre que pueden. En los meses de invierno el río disminuye su caudal y la trucha se concentra en tablas y frezaderos. Es en esta época cuando el daño es mayor pues no solo consume truchas de respetable tamaño, sino que además destroza frezaderos y consume huevas. Solo así se explica la ausencia de truchas pequeñas en el Esla. Además de la población del Esla en Bárcena el equipo de Purroy ha contado 159 Aves, 71 en el embalse de Riaño, 36 en el Porma, 35 en Barrios de Luna y 31 en una gravera de Alija de la Ribera, próxima a León. En el presente año se han detectado cormoranes en el Torío y en el Curueño y, posiblemente, los nuevos recuentos determinen un significativo aumento de cormoranes. Protección de la fauna El proteccionismo que la cúpula de Medio Ambiente tiene con esta especie está indignando sobremanera a los pescadores y a muchos agentes forestales, especialmente los que vigilan sus acotados con mayor dedicación y ven con impotencia como son esquilmados. La protección de la fauna debe realizarse en su medio natural, hay que ser muy torpe para no comprender que el coto de Gradefes o Quintana, por mucho que se repueblen, no son el medio natural de 227 cormoranes que todos los días al amanecer llenan el estómago con las truchas del Esla. Desgraciadamente, la especie humana debe competir con otros depredadores, a los pescadores se les limitan el número y tamaño de las capturas, se les acorta la temporada de pesca, se les habilitan zonas sin muerte... ¿Quién limita la pesca a los cormoranes? ¿Quién protege a las ya de por sí escasas poblaciones trucheras?