Diario de León

España se acerca a la repesca (1-1)

La selección no supo noquear a los serbios cuando los tuvo contra las cuerdas y Kezman no perdonó en una de las escasas ocasiones que el conjunto balcánico tuvo ante Iker Casillas Aragonés:«

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Ignacio Tylko - madrid
León

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España, que brilló en la mejor primera mitad de la era Luis Aragonés, se complicó sobremanera su pase para el Mundial de Alemania por el agotamiento físico, la incapacidad para matar el partido cuando tuvo a los serbios desencajados y el grave error que siempre supone pensar en mantener el exiguo 1-0. No por conocida, su alarmante falta de pegada fue una merma fatal. Kezman, en una acción muy afortunada, logró un empate de oro que consolida a su selección como líder. Sólo si los balcánicos pinchan ante Lituania y/o Bosnia y España gana en Bélgica y golea a San Marino, la selección nacional evitará la repesca. Duro castigo que España se merece no por lo de anoche, ya que debió ganar aunque en la segunda parte se vino abajo y regaló por completo el centro del campo, sino por ser incapaz de vencer antes a rivales de medio pelo. Quien no gana a Lituania, ni dos veces a Bosnia, nunca puede acudir a una Copa del Mundo como campeón de grupo. «¡Raúl, Raúl!» Una lástima porque Raúl, el más listo de la clase, había puesto patas arriba el Calderón, un escenario en el que siempre destaca y que se rindió muchos minutos al emocionado y desgarrado grito de «¡Raúl, Raúl!». En el primer día en el que la España de Luis se la jugaba de verdad camino del Mundial, en el que no valían ni excusas ni errores, el capitán demostró ser indiscutible aunque su rendimiento fue de más a menos. Como el de todo el equipo. No por afortunado, su gol, que abrió la lata serbia, herméticamente cerrada durante 649 minutos, dejó de ser una joya. Córner bien tocado por Xavi y el ariete merengue que se anticipa, hace un escorzo increíble y la cuela por la escuadra. Perseguido por sus compañeros, corrió como un poseso y se arrodilló tras la portería, justo enfrente de la zona donde rezaba una gran pancarta del Frente Atlético . Raúl anotaba su gol 42, más que nadie en la historia de la selección, en sus 88 partidos como internacional. Con la selección desenfrenada y en otro testarazo inverosímil, Raúl pudo sentenciar pero esta vez se estrelló contra el palo. Tiene ángel, todo lo contrario que un Torres nervioso, sin fe, sin suerte y falto de Contradicciones del fútbol, siempre dado a la sorpresa. Luis se hartó de proclamar a los cuatro vientos que había que rasear, que por arriba no había nada que hacer, pero el gol fundamental llegó a balón parado, de cabeza y no precisamente anotado por un gigante. Después de 19 minutos, hacía justicia al notable juego de una selección que superó de cabo a rabo a una Serbia ultradefensiva, experta, ordenada pero incapaz de meter otra velocidad al partido si el luminoso no le beneficia. Apoyada por un público volcado, aunque El Manzanares no se llenó, España superó en la primera parte las expectativas, ya que sus antecedentes no invitaban precisamente al optimismo. Jugó como mandan los cánones, académicamente de libro. Tan de manual que a veces su juego se hace previsible porque no ofrece alternativas. No es vistoso, pero a veces da resultado dar un pelotazo y buscar el rechace. También ensayar el disparo desde lejos. Con ritmo pero sin prisas, con rapidez pero a la vez con pausa, España supo leer el partido en ese primer período. Funcionó en todas sus líneas. Puyol, inmenso, fue un castigo para Kezman, sólo ante el peligro hasta que en la segunda parte encontró el apoyo del interminable Zigic, con pinta más de pívot de basket que de delantero (2,02 mide la criatura del Estrella Roja). Las bemoles de Salgado, ejemplares. Como Raúl, logró que el Manzanares coreara de forma unánime su nombre. Cara y cruz Mención especial en ese tiempo para Xabi Alonso, que jugó por la sanción de Albelda pero impartió una lección hasta que le faltó oxígeno. No defiende tanto el donostiarra como el valenciano, aunque en el Liverpool ha mejorado, pero atesora mucho más fútbol. El ex realista equilibra como pocos. Sabe cuando hay que tocar en corto, en largo, adelantarse o esperar.

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