Riquelme coge hoy la batuta
L a albicelest e contará con Messi y Tévez para medirse a Serbia
Con Messi y Tévez recuperados de sus molestias físicas, pero aún al margen del protagonismo que supone la titularidad, Argentina parece agarrarse más que nunca a su líder natural, Riquelme. Contra Costa de Marfil sentó sus reales en el medio campo y el juego ofensivo de su equipo sólo tuvo sentido cuando pasó por su pies. El gol servido a Saviola fue su mejor exponente pero las estadísticas de ese encuentro además avalaron su participación en el juego colectivo. Para aprovechar aún más a su referencia, Pekerman realizará un cambio en el once. Lucho González, un jugador más de ataque, ocupará la plaza de Cambiasso. Maxi, por lo tanto, se escorará a la banda. Una variación que parece tener la intención de hacer más ofensivo al equipo y sobre todo buscar más jugadores de ataque. El jugador del Villarreal afronta su primer Mundial a punto de cumplir los 28 años. Le llega un poco tarde la oportunidad, y eso que cuando tenía un día de vida Argentina se proclamó campeón del mundo y desde los brazos de su madre pudo escuchar la locura colectiva que se montó en Buenos Aires y en todo el país por la hazaña de Kempes y compañía. Incluso su padre «pidió permiso» a su madre para dejarles en el hospital y marcharse a ver la final. A pesar de ese precedente mundialista, la gran cita se le resistía a Riquelme. No fue al Mundial 98, a pesar de que Pasarella le había hecho debutar en la selección un año antes y se quedó finalmente fuera. Cuatro años después tuvo menos opciones. Bielsa no contaba con él, a pesar de haber sido el líder de Boca y haberse abierto las puertas de Europa con su traspaso al Barcelona. El ex seleccionador le consideraba el cuarto jugador en esa posición por detrás de Aimar, Ortega y Gallardo. «Pensaba que ya no me iba a llegar la oportunidad de cumplir una de las ilusiones de toda mi vida», llegó a comentar Riquelme, pero Pekerman nunca dudó de que Román tenía que ser el cerebro de este equipo. Y no pudo tener mejor prueba de respaldo, ni reconocimiento que darle el «10» de Maradona. «Me hizo una gran ilusión que me diera esa camiseta. Yo creo que se tenía que haber retirado el número tras llevarlo Diego, pero ahora que lo tengo intentaré no defraudar ni al entrenador que me lo ha dado, ni a la afición argentina, ni al propio Maradona», promete. Las esperanzas de Serbia pasan por frenar a Riquelme. Después de que Robben destrozara todo su defensa, intentará Petkovic cerrar los caminos para que el balón no llegue al «10» .