Una conversación interceptada, un cráter y la estadística de fallos
El portavoz del Ejército israelí, Daniel Hagari, fue este lunes el encargado de intentar desmontar las acusaciones de crímenes de guerra después de que el hospital Al-Ahli resultase alcanzado por un misil en la noche del martes y cientos de personas perdiesen la vida por la explosión. Este almirante se centró en dos elementos para imputar el ataque a la Yihad Islámica: una conversación intervenida por sus servicios de espionaje electrónico y datos sobre los fallos de los misiles caseros que dispara Hamás dentro de la franja Gaza.
En la comunicación que presentó ante los medios de comunicación se puede escuchar a dos militantes de Hamás que conversan cuando ya se ha producido la detonación. Ambos discuten la versión que culpa a los yihadistas. «Parece que fue nuestro, sí», dice uno de ellos. «¿Quién dice eso?», pregunta el interlocutor. «Afirman que la metralla es de la nuestra, no de la de Israel». En la interceptación, los dos yihadistas comentan también que en el momento de la explosión se lanzaban misiles desde un cementerio no muy lejano al centro sanitario.
En su comparecencia ante los medios, Hagari mostró un gráfico de la supuesta trayectoria de los misiles de Hamas y se ve como uno de ellos, lanzado hacia el Este, pudo ser el que alcanzó el hospital. Según sus datos, desde que el 7 de octubre comenzó la incursión con una lluvia de cohetes sobre Israel, un total de 450 de estos proyectiles han caído sobre la franja por la mala utilización que los terroristas hacen de esta tecnología.
Vídeos nocturnos
A estos dos argumentos se han sumado en las últimas horas algunos vídeos en los que se ve una toma nocturna de una oleada de misiles lanzada hacia territorio hebreo. Uno de ellos se desvía y cae sobre una zona urbana de Gaza que podría corresponder al Al-Ahli. En otras imágenes se ve que un cohete se desvía de su trayectoria, pero no se aprecia en qué lugar impacta.
Otro de los datos que se emplean a la hora de desvincular a Israel de la masacre es el tamaño del cráter encontrado en el aparcamiento del hospital, el lugar donde hizo diana el misil. La mayoría de las bombas que emplea la aviación de Tel Aviv en Gaza son proyectiles pesados, que crean agujeros de más de una decena de metros de profundidad.
Sin embargo, la huella que dejó el ataque es de apenas treinta centímetros de hondo. La exculpación también llegó de boca de la embajadora en España, Rodica Radian-Gordon, quien reafirmó la versión de que fue obra de la Yihad Islámica por el lanzamiento de un cohete en las proximidades el hospital que por error cayó allí. «La inteligencia estadounidense también nos lo confirma», manifestó.
En cualquier caso, en los próximos días podrían aparecer más evidencias sobre el ataque. La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca señaló, por su parte, que la inteligencia norteamericana dispone de infomación basada en imágenes aéreas y señales electrónicas que demuestra que Israel «no es responsable».