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Españoles en Ramadán
Los soldados de la Brigada Plus Ultra no podrán comer, beber o fumar en público mientras dure el mes de ayuno musulmán
Fideos, especias para el arroz o corteza seca de limón de Basora forman parte de las provisiones que Amal Alí -viuda de un militar, que debe alimentar a los diez miembros de su familia- compró ayer en el mercado popular de Shorja, en Bagdad para abastecerse antes del Ramadán, el mes de ayuno musulmán. Los astrónomos islámicos abrirán esta noche sus ventanas en busca del creciente de la Luna, signo que marca el comienzo del mes más respetado del calendario islámico, y dedicado a la abstinencia, devoción y solidaridad con los desposeídos. En Irak, comenzará el lunes o martes y será el primero sin Sadam Huseín. Una vez alumbrada la novena luna del almanaque mahometano, los 1.200 millones de fieles de todo el mundo se abstendrán de comer, beber, fumar y practicar el sexo desde el alba hasta la puesta del sol. Las únicos a los que se concede bula son a las embarazadas, los enfermos, los viajeros y los menores de diez años. La mayoría de los bares y centros de diversión mantendrán sus puertas cerrada o cubrirán las ventanas con cortinas. Los soldados españoles destinados en Diwaniya y Nayaf deberán «respetar al máximo» las costumbres locales. Así se lo ha ordenado el general jefe de la Brigada Plus Ultra, Alfredo Cardona. Los militares a su cargo «se abstendrán de comer, beber o fumar en público». En una mensaje a la población de Diwaniya y Nayaf, Cardona aseguró: «Sé que los iraquíes buenos y honrados están cansados de guerra y violencia. Por eso les pido su cooperación con nosotros para que estos próximos días sean días de paz y tranquilidad».