Diario de León

Los médicos que trabajan en los países arrasados por el tsunami alertan del riego del cólera

La ONU calcula que reconstruir la zona del maremoto costará 10 años

La ayuda comienza a llegar con fluidez a los afectados y se reduce la búsqueda de supervivientes

Decenas de personas se amontonan junto a los camiones que reparten ayuda en Sri Lanka

Decenas de personas se amontonan junto a los camiones que reparten ayuda en Sri Lanka

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Marc Carnegie - nueva york
León

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«Se trata de la mayor reconstrucción tras una catástrofe jamás coordinada por la ONU». El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, resumió ayer en pocas palabras la complejidad de la misión que tiene ante sí en estos momentos la comunidad internacional: reparar los incalculables daños provocados por la cadena de maremotos que hace una semana asoló el sureste asiático. Annan se limitó a señalar en este sentido que la «reconstrucción va a exigir miles de millones de dólares» y se prolongará entre cinco y diez años. No en vano, hasta 12 países han resultado seriamente afectados por el seísmo que desencadenó los tsunamis. Las donanciones internacionales ascienden ya a 2.000 millones de dólares, pero el problema radica en que los equipos de ayuda apenas pueden llegar a las áreas siniestradas. El coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, Jan Egeland, explicó ayer que el principal problema ahora es que existe un cuello de botella logístico: la práctica totalidad de las pistas de aterrizaje de Sri Lanka e Indonesia quedaron anegadas tras la catástrofe, lo que ha obligado a recurrir a la vía de los helicópteros. Naciones Unidas necesita con urgencia buques con capacidad para transportar helicópteros, unidades que se están encargando de repartir la ayuda a los pueblos dañados. El ejemplo más significativo es la llegada a Sumatra (Indonesia) del portaaviones estadounidense Abraham Lincoln, que ha permitido transportar paquetes de ayuda a la costa occidental, hasta ahora inaccesible. Establecer canales de comunicación estables es vital en estos momentos, toda vez que los técnicos de Naciones Unidas aseguran que un millón de personas en Indonesia y 700.000 en Sri Lanka necesitarán ayuda alimentaria durante muchos meses más. Miedo al cólera Entretanto, la otra gran preocupación de la ONU y las oenegés ahora es el riesgo de que se propaguen enfermedades que agranden aún más la escalofriante cifra de 130.000 muertos. Egeland subrayó ayer que las enfermedades respira-torias y gastrointestinales «están explotando» en áreas afectadas por la catástrofe y que hay «muchas posibilidades» de que estalle una epidemia de cólera. A lo largo de los miles de kilómetros que separan la provincia tailandesa de Phang Nga hasta el estado indio de Yamil Nadu se esparcen los cuerpos hinchados de miles de víctimas. Los depósitos de cadáveres no dan abasto y los numerosos puntos en los que se apilan cadáveres representan un foco de enfermedades que amenaza con empeorar todavía más el panorama actual. El doble de muertos Egeland fue contundente ayer al respecto y aseguró que, si se mantiene la situación actual durante mucho más tiempo, se corre el riesgo de que la cifra de muertos a causa de las epidemias sea similar a la que ha causado ya la cadena de maremotos. Los equipos de rescate ven difícil encontrar supervivientes entre los restos del tsunami, aunque ayer apareció un pescador indonesio de 24 años atrapado bajo su bote que había resistido durante una semana. La Policía británica está investigando falsos mensajes por correo electrónico en los que se informa a personas allegadas de que sus seres queridos murieron en el maremoto. Los mensajes, que son atribuidos al Gobierno británico, fueron enviados a amigos y familiares que hicieron peticiones de información en el sitio de Internet de la cadena de televisión Sky News TV. Un portavoz de la policía dijo que las autoridades están tratando el asunto como un crimen grave. Los falsos mensajes fueron enviados desde la misma dirección de correo electrónico (ukgovoffice@aol.com) y aseguran que provienen de la oficina de la secretaría de relaciones exteriores en Tailandia y que confirman la muerte de un amigo o de un familiar. Un grupo de presuntos estafadores está tratando de captar donaciones para las víctimas del maremoto en Asia al enviar mensajes de correo electrónico que solicitan ayuda y que dicen trabajar con una oficina en España.

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