Diario de León

| Crónica | Las horas previas |

Tanto?miedo?como a la guerra

En Bagdad se vive un ambiente prebélico, con la población encerrada en sus casas. Los pocos que se aventuran en las calles tienen que esquivar los tiroteos y los atentados. Votar será un gran reto para los civiles

Un grupo de niños mira en Ramadi los cuerpos de varios iraquíes asesinados por los rebeldes

Un grupo de niños mira en Ramadi los cuerpos de varios iraquíes asesinados por los rebeldes

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Alberto Masegosa - bagdad
León

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Los iraquíes esperan las elecciones de hoy con el mismo temor que hace 22 meses la invasión que derrocó al régimen de Sadam Huseín. Los muros de hormigón han reemplazado a las trincheras, pero las calles de Bagdad están igual de vacías y más extendida si cabe la inseguridad ahora que el enemigo aguarda dentro. A veinticuatro horas de la cita electoral, los alrededores de la llamada Zona Verde volvieron a ser escenario de tiroteos y un coche bomba causó cinco víctimas mortales. «Es como el día antes de la guerra, todo el mundo tiene miedo», dijo Hafez Adbulmajid, funcionario de 45 años y uno de los pocos bagdadíes que a esa hora se atrevía a transitar con su automóvil por el desierto centro de la ciudad, donde las tiendas y las sedes oficiales permanecían cerradas a cal y canto. Abdulmajid levantó los hombros y reconoció que «igual que entonces nadie sabe lo que puede ocurrir mañana». «Sólo iré a votar si se dan condiciones seguras», comentó Mojtar Samir, cambista de 33 años. «Los iraquíes estamos acostumbrados a esto», agregó con una amarga sonrisa mientras permanecía tumbado en el suelo sobre el Puente Republicano, que conduce a la Zona Verde, a la espera de que remitieran los tiroteos. «Estamos en un ambiente prebélico», apuntó Jalal Hardi, mecánico de 30 años, que confiaba que los soldados norteamericanos abrieran el paso en el área y «me permitan regresar a mi casa para encerrarme allí con mi familia». Aunque los bombardeos aéreos han sido sustituidos por los atentados de los insurgentes, buena parte de los objetivos de los ataques son los mismos que cuando el 20 de marzo de 2003 se desató la campaña militar contra el antiguo régimen. Esquivando balas Los edificios oficiales y las instalaciones de los servicios de seguridad eran entonces el blanco de las fuerzas estadounidenses y ahora lo son de los rebeldes iraquíes, que en los últimos días asimismo han puesto en su punto de mira los colegios electorales y las sedes de los partidos políticos. Más de 40 centros de votación y representaciones partidistas han sido atacadas en las dos últimas semanas, y sobre los más de 14 millones de iraquíes con derecho de voto pende la amenaza de los insurgentes de convertirles en su objetivo si hoy van a depositar el sufragio. Más de 3.000 civiles han muerto en el último semestre de 2004 por la violencia, lo que multiplica en progresión geométrica las víctimas durante el mes y medio de guerra. Todas las previsiones auguran un alto nivel de participación entre los kurdos del norte y los chiíes del sur -las zonas más seguras y donde los partidos de esos grupos concurren a las elecciones- pero la afluencia en Bagdad es un verdadero enigma.Pese a que no hay censos fiables, la capital es en principio de mayoría suní -comunidad cuyas formaciones más representativas han decretado el boicot a las urnas-, pero también incluye fuertes minorías chiíes y kurdas, así como bastantes cristianos.Ante esa incertidumbre sobre la participación, lo único seguro era que los aproximadamente cinco millones y medio de bagdadíes habían hecho acopio el sábado de víveres y combustible por miedo a lo que mañana, y en los días sucesivos, pueda pasar: exactamente lo mismo que hicieron en las horas previas al comienzo de la guerra.

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