Crónica | miguel ángel zamora
Carpetazo definitivo
El Consejo General del Poder Judicial archiva dos quejas contra el juzgado de Vigilancia Penitenciaria de León
El CGPJ estudió las quejas de uno de los reclusos en torno a la desidia en la investigación de sus denuncias por escasa alimentación y malas condiciones de la fruta; negativa de los funcionarios a facilitarle Hojas Meritorias por la tareas que realizaba a pesar de que a otros reclusos se las daban por trabajos menos gravosos; corte de agua por más de 24 horas y trato desconsiderado del personal funcionario del Centro.
Similar camino ha seguido una denuncia basada en la dilación del Juez de Vigilancia Penitenciaria en resolver sus quejas por un cacheo al desnudo (formulada un año antes) y por haber sido golpeado (tres meses antes) por parte de funcionarios de la prisión. Manifestaba también que el Juez no actuaba correctamente al investigar sus quejas, al darle la razón siempre al centro penitenciario».
Traslado de centro negado. El recluso autor de la denuncia añadía en un escrito posterior que no se atendían sus peticiones sobre traslado de centro (con el fin de evitar represalias por parte de los funcionarios y el Juez denunciados), solicitando trabajo o hablar con el educador, alegando también un trato discriminatorio en cuanto a la obtención de hojas meritorias o activación de contrato de teléfono en relación a otros internos.
Resolución inicial. Respecto al primer caso, el Tribunal Supremo subraya: «Tal y como se reconoce por el recurrente en la queja en su día formulada, los concretos hechos que fueron objeto de denuncia ante el titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria nº 3 de León obtuvieron respuesta, aunque lo resuelto por el Juez en el ejercicio de su potestad jurisdiccional no satisfizo al recurrente, bien porque no estimó lo pretendido por aquél bien porque, a pesar de lo acordado, la situación penitenciaria, a su juicio, no mejorara». Por ese motivo se desestima el recurso.
Desaparición de 800 dólares. En el segundo caso «el motivo de la queja fue que durante un cacheo, sin su presencia, y teniendo 900 dólares incrustados dentro del cuero de unas botas de montaña, sólo aparecieron 100 dólares, desapareciendo por tanto los 800 dólares restantes». El Supremo destaca que se recibió al interno en audiencia, se trasladaron las actuaciones al fiscal, que las desestimó y del mismo modo se desestimó su recurso posterior, puesto que no interpuso recurso contra el informa de desaparición de sus pertenencias», se explica en el auto.