Diario de León

Reportaje | PAULA VIDAL | Un encuentro para mejorar el mundo

Leoneses con una misión

La convivencia anual de misioneros reunió a medio centenar de religiosos en un encuentro que ensalza su labor pastoral y social en 55 países del mundo

El obispo de León, Julián López, inauguró la XXII Convivencia anual de Misioneros Leoneses.

El obispo de León, Julián López, inauguró la XXII Convivencia anual de Misioneros Leoneses.

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Además de mover montañas, la fe traspasa fronteras y buena cuenta de ello dieron el medio centenar de misioneros que se reunieron en el Seminario diocesano en la XXII convivencia de misioneros leoneses. Actualmente, 579 realizan su trabajo por todo el mundo, según los datos facilitados por la delegación, si bien es cierto que puede que haya un centenar más del que se desconoce la localización exacta.

El encuentro fue presidido por el obispo de León, Julián López, que quiso recordar que los misioneros han salido de las parroquias y que, por tanto, «en ningún momento se deben sentir solos o poco acompañados», puntualizó. Al tiempo que alabó la gran labor que cumplen en todo el mundo, lamentó que en los últimos años el número se haya ido reduciendo ya que los leoneses misioneros llegaron a ser un millar. «Pero el tiempo pasa, unos se jubilan, algunos fallecen y otros regresan definitivamente», adujo López.

Sin embargo, los hay que continúan con la labor misionera y no tienen ninguna intención de dejarlo, como Presentación y Rosa Díaz, y Covadonga Fernández que llevan 57 años ayudando en Venezuela. «Aunque nos dicen que volvamos a España porque estamos allí desde los 18 años, de momento no», explicaron las hermanas de la congregación Ángel de la Guarda que, por otra parte, achacaron la disminución de misioneros a «la falta de vocación y la situación de las familias en la actualidad», manifestaron. Y es que el agradecimiento que reciben de los más necesitados es premio más que suficiente para la dedicación de toda una vida. Incluso, en muchas ocasiones, se cumple aquello de que «da quien menos tiene» ya que los propios nativos ayudan a las misiones: «Sin ellos no podríamos hacerlo», reconoció Adela Colinas, natural de Villaestribo del Páramo y afincada en Celaya (Méjico) desde hace 13 años.

El grado de dedicación es absoluto y los esfuerzos casi titánicos por mejorar la situación de los más desfavorecidos: «Hemos hecho cuatro parvularios porque en Tailandia los más pequeños no tienen derecho a la educación. Les tenemos que dar todo: bañarlos porque no tienen agua en casa, las comidas, la ropa, pagar a los profesores...», explicó la dominica Elvira Díez, quien destacó la «inmensa situación de pobreza» que allí se vive. La congregación, destinada en toda Asia desde 1891, trabaja también con los campos de refugiados: «En el límite con Miramar, lo que antes era Birmania, hay once», puntualizó Díez. «Pasar de uno a otro, es como estar en la cárcel y pasar una puerta tras otra», manifestó la dominica para dar unas pinceladas de la terrible situación. Para colaborar todo lo posible, la congregación ha creado un orfanato para que 200 hijos de refugiados puedan tener una mínima calidad de vida.

Aunque la mayoría de los leoneses están en países latinoamericanos, en la Unión Europea también hay colectivos en apuros, aunque las actividades y la situación sean muy diferentes, tal y como subrayó la hermana Adela Colinas. Aunque ya lleva más de una década en Méjico, antes estuvo en Alemania, en Bélgica o en Francia. «En Alemania estaba con niños tuberculosos. Había unos 200 desde los dos años, también visitaba a ancianos a domicilio, y estuve en una residencia», explicó la hermana perteneciente a las Josefinas de la Santísima Trinidad que confirmó que todos esos esfuerzos dan su fruto: «La situación en Méjico ha mejorado mucho en los últimos años», puntualizó optimista Colinas.

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