Análisis
El bautizo del candidato
El partido espera aprovechar la cita para dar foco al aspirante
Lo normal es un concepto raro en política. Lo normal, como admiten en el PP leonés, es que cuando llegue Mariano Rajoy el día 15 tenga la mano de un candidato a la capital leonesa que estrechar. Un podio en el que aprovechar para dar foco al aspirante, mermado ya antes de salir por el mero hecho de permanecer oculto. El peor candidato es el que no está nombrado, conceden los populares leoneses, pero siguen sin saber cuándo se producirá la nominación oficial por parte de la dirección previo, previo permiso de Valladolid y Madrid
Mientras, se entretienen los movimientos de baja profundidad que pretenden convertir el descarte de Silván, salido de la boca de Juan Vicente Herrera, en un pecado de indiscreción fruto de la proverbial locuacidad del presidente autonómico del PP, pero subsanable con sólo aplicar la manta de la falta de confirmación oficial. Aguas que se mueven en el Pisuerga, donde los prebostes del PP de Valladolid ven con buenos ojos que el consejero de Fomento sea el aspirante de León no sólo por cálculo electoral de beneficio para el partido, sino por una maniobra egoísta. Eliminado Silván de la nómina de preferidos de Herrera hay una silla más para repartir en el arco de consejerías.
La trama tiene un medio plazo más sutil. Desaparecido Silván de la nómina de procuradores se descarta un aspirante ante la posible sucesión de Herrera. Una transición tranquila, como la que tuvo él con Juan José Lucas, que se alimenta ya con los cálculos de que Rajoy gane las elecciones generales del 2012 y reclame al presidente de la Junta para premiarle como ministro.
Quien no se mueve de su sitio es Isabel Carrasco. La presidenta del PP defiende ante quien ha reclamado su criterio dentro de las direcciones autonómica y nacional que su candidato es Emilio Gutiérrez. Confía en que sólo se trata de una cuestión de paciencia. Antes de que venga Rajoy...