LOS MINEROS CLAMAN POR EL FUTURO
Ultimátum de la cuencas leonesas
Más de 2.000 manifestantes exigen la aplicación del decreto del carbón ante la reunión clave de mañana

Un gentío tomó las calles de León para reinvindicar por el futuro de la mina.
Las cuencas mineras leonesas y palentinas dejaron claro ayer que siguen vivas. Más de 2.000 personas procedentes de la Montaña Central en gran medida, Laciana, el Bierzo y la zona de Guardo se manifestaron ayer por el centro de León para exigir al Gobierno que de una vez por todas, ponga en marcha el decreto del carbón que está estrangulando su economía local y ha dejado en el paro a centenares de trabajadores.
La protesta, la más masiva de las últimas convocadas por los sindicatos, dejó también un mensaje muy claro ante una previsible radicalización del conflicto si, a corto plazo, nada cambia en el tablero de intereses que mantiene enfrentados a los trabajadores, las empresas, las eléctricas y los gobiernos de Bruselas, España y Galicia.
Y es que las cuencas están dispuestas a luchar hasta el final, cueste lo que cueste, para defender los empleos directos e indirectos que genera la minería. La situación puede pasar de las palabras a los hechos de las movilizaciones a partir de la próxima semana, más si en la reunión del Plan del Carbón convocada para mañana jueves no se producen avances significativos para buscar un acuerdo que devuelva a estas zonas la paz social y laboral.
La manifestación discurrió en todo momento en un tono pacífico salvo el lanzamiento aislado de algún pertardo y algún huevo, algo que suele ser una -˜tradición-™ en este tipo de protestas. La Subdelegación del Gobierno dispuso un amplio despliegue policial, aunque en ningún momento tuvo que intervenir. Tras partir de las inmediaciones de la Junta, en el barrio de Eras de Renueva, pasadas las once de la mañana, la marcha concluyó una hora más tarde frente a la Delegación de Trabajo, en Gran Vía de San Marcos, donde cuatro mineros cumplen ya 12 días de encierro para presionar también al Gobierno. La protesta, además de esa clara advertencia al Ministerio, quiso ser un grito unánime de apoyo a los compañeros encerrados. Al paso de la marcha, los aplausos fueron continuos y los dos
sindicalistas que tomaron la palabra de forma breve al final del acto también lo dejaron claro.
La marcha iba encabezada por una gran pancarta con el lema -˜En defensa de las cuencas mineras; por la supervivencia del sector», que portaban líderes sindicales, ciudadanos anónimos de las zonas mineras, o personas compronmetidas, como la religiosa sor Josefina. Detrás, personas de todas las edades; no sólo trabajadores en activo afectados por los Eres; también muchos prejubilados, mujeres y varios alcaldes y concejales de las comarcas mineras, entre ellos los primeros ediles de La Robla o Pola de Gordón, Isabel García y Francisco Castañón respectivamente. A partir de la próxima semana, los ayuntamientos mineros pueden ser también el centro de nuevas protestas.
Otras pancartas mostraban su hartazgo con los «empresarios ineptos» o con la postura de las eléctricas. «Sin nuestro carbón, al paredón». Y gritos también como «si no se arregla, guerra, guerra».
La manifestación de los mineros obligó a cortar la circulación en varias calles del centro de León durante buena parte de la mañana. El tráfico estuvo regulado en todo momento por la Policía Local y tampoco supuso grandes atascos.
Desde varias localidades de las cuencas mineras se dispuso de autocares para movilizar a los trabajadores y vecinos. Pasadas las doce de la mañana, la manifestación fue disolviéndose de forma pacífica, aunque buena parte de la calle se mantuvo ocupada durante casi una hora por centenares de participantes en la protesta.
Además de los dirigentes de CCOO y UGT, en la movilización también participaron representantes de otros sindicatos que apoyan las medidas de presión, como USO y la Asociación de Vigilantes.