león ya vive la semana santa | los prelados pregonan la pasión
«León habla más con los silencios»
Carlos Amigo, cardenal emérito de Sevilla, hizo un recorrido por la Semana Santa explicando a San Isidoro el sentido humano y religioso de los papones leoneses

Carlos Amigo, ayer, sentado en primera fila junto al alcalde, el obispo y otras autoridades
No defraudó Carlos Amigo, cardenal arzobispo emérito de Sevilla, en un pregón de la Semana Santa lleno de citas a las cofradías leonesas y a San Isidoro como símbolo de encuentro entre la capital del viejo Reino y la ciudad hispalense.
Antes de entrar al abarrotado teatro del Nuevo Recreo Industrial, en declaraciones a los periodistas, Amigo, acompañado por el alcalde y el obispo, ya había resumido su pensamiento con una brillante frase: «La Semana Santa de León habla más con los silencios que con las palabras».
Para palabras, su pregón, que inició como si San Isidoro de Sevilla -sin citarlo expresamente hasta el final- fuera un peregrino a Compostela y recorriera León acompañado por un cicerone. «Tan ilustre visitante venía de tierras lejanas, y no pocas eran las contiendas y batallas que había tenido que emprender y librar contra la ignorancia, la desunión, la indiferencia ante las verdades grandes», explicó.
Y así Carlos Amigo fue desgranando una ciudad con historia donde resalta «la hidalguía de sus habitantes». «En Semana Santa los hechos que se resaltan son siempre los mismos: el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. La liturgia de la celebración, también se repite. Pero las representaciones exteriores, y lógico que así sea, expresan vivencias que corresponden al modo de ser de cada pueblo. Por eso las formas de «decirlo» en León son distintas, aunque los contenidos de la fe sean los mismos que en otras ciudades», añadió en el pregón.
Carlos Amigo dio respuestas y también se preguntó por qué los cristianos celebran la Semana Santa. Según dijo, «la memoria no es simple recuerdo, sino actualización y vida de cuanto Jesús hiciera en los días de su pasión, muerte y resurrección».
Para el arzobispo emérito hispalense, «la Semana Santa, en León, es el gran acontecimiento que se vive todos los días del año».
Con citas a la vida de Jesucristo y a las diferentes cofradías leonesas fue explicando el sentido cristiano de la fe, sin olvidar un mensaje claro contra el consumismo de convertir la Semana Santa es unas vacaciones como la Navidad en «las fiestas». «León -añadió- sabe muy bien distinguir entre lo que se celebra como fiesta y lo que significa el compromiso personal y social con la fe. Son días de reconciliación y de caridad fraterna».
Ya en la parte final de su pregón dio respuesta a aquellas palabras antes de entrar a la sala. «En León se escucha con el silencio, se ve con los sentimientos, se toca con la mirada, se gusta y saborea con el recuerdo». Y también a quién era el cicerone que explicó al «noble señor» la ciudad: «Soy papón y soy cofrade». Pero para final, con letras de oro, Carlos Amigo guardó una frase más: León es «el nombre de una ciudad donde la Semana Santa es catedral inmensa, llena de hermosa caridad de mil colores vestida: es la luz del Verbo de Dios».
Francisco Fernández, encargado como alcalde de presentar al pregonero, ya había hecho una primera definición de la Semana de León como «una conjunción perfecta de tradición, fe, solidaridad, religiosidad, hermandad y arte». El regidor, que alabó la vertiente turística, también dejó un mensaje a las cofradías para que sigan manteniendo la unión actual.
Tampoco se equivocó María Dolores Bernardo que, como presidenta de la Junta Mayor, fue la primera en intervenir, que definió al pregonero como «agua de abril sobre mayo» tras agradecer las gestiones del obispo de León, Julián López.
El acto, presentado por el secretario del máximo órgano de las cofradías, José Antonio Fresno, incluyó las actuaciones de la Coral Isidoriana y el trío de capilla Legio VII.