el filandón | la tertulia | mario amilivia | presidente del consejo consultivo
«No se puede gobernar pensando sólo en destruir lo anterior»

Gavela, Amilivia, Núñez y Pablo R. Lago, durante la tertulia de El Filandón
No le importaría volver a la política, pero no es una de sus prioridades: «Mi actitud no es la de decir que no quiero líos». Aunque entiende que el tiempo acaba haciendo justicia a la clase política en León, sabe que esta es tierra difícil. «Debe ser cosa del clima». Espera que la ciudad y el país salgan fortalecidos de la crisis «porque va a cambiar modelos y valores» y niega taxativamente haber puesto llave a la séptima planta del Ayuntamiento de León: «Fue un mito interesado que es falso». Mario Amilivia, presidente del Consejo Consultivo de Castilla y León, pasó por El Filandón, la tertulia que organizan DIARIO DE LEÓN y La 8 de Televisión Castilla y León. Y desgranó con fundamento las cuestiones por las que fue preguntado.
«El Consejo de Cuentas tiene que ser relativamente desconocido porque es una institución independiente de los poderes políticos. Hemos aprobado 1635 dictámenes, un nuevo récord de la historia de la institución en todo el país. Esta Comunidad tiene nueve provincias, cuatro universidades y una población que genera mucho trabajo. León se lleva el 30% de los dictámenes».
¿Volver al ruedo del cuerpo a cuerpo político?: «Con la gripe que tengo hoy, el cuerpo no me pide ni política ni nada. Empecé en política muy joven, en 1979 y es una cosa que me llena profundamente. Pero ahora estoy en una etapa diferente y estoy cómodo en mi labor. Siempre he dicho que intento ser útil, siempre que las condiciones lo permitan porque vamos cumpliendo unos años. No reclamo nada, pero mi actitud no es la de decir que no quiero líos, sino que estoy a disposición de lo que quieran y cuando quieran».
No siente que el pueblo haya sido injusto con él. «Creo que los leoneses somos un poco fríos e ingratos a veces, como decía Crémer, y tenemos la forma de ser que tenemos. Creo que mucha gente reconoce la labor que hicimos, otros la critican posiblemente con acierto pero en conjunto, queda un poso en la vida que es de lo que se trata. Se trabajó mucho en aquella época, se trajeron muchos fondos europeos y puedo decir que nosotros no ganamos pero tuvimos solamente mil votos menos que el PP que ahora ha conseguido 15 concejales. Había un presidente del Gobierno volcado en León, con sus aciertos y errores y generó una expectativa que hacía casi imposible ganar y durante un tiempo no sólo perdimos las locales sino las autonómicas y las generales».
Más retrospectiva. Y con más chicha . «No creo que los alcaldes no recibamos en León la gratitud de los ciudadanos, también le pasó al anterior. Lo que sí ocurre es que a veces se ha hecho la gestión intentando destrozar a los antecesores. Yo cuando llegué reconocí la labor de Morano, de Pérez de Lera y de José María Suárez, para tener presente una reivindicación del pasado. Creo que en los últimos años de socialismo local ha habido una tendencia a achacar todos los males a la deuda municipal. ¿Que ahora lo están haciendo mis compañeros? Eso tiene el recorrido que tiene».
No todo lo que trae consigo la crisis es malo. «Cuando España vivió las vacas gordas, la demanda ciudadana era un clamor y nunca creímos que podía llegar la crisis. La deuda de los ayuntamientos puede parecer grande, pero como en las hipotecas, lo que importa no es el valor sino los ingresos para poder afrontarla. Cayó el crédito y se vino abajo la construcción y ahí está el derrumbamiento. El problema está en las competencias impropias que tienen que ejercer, a las que habrá que poner coto en algún momento. Ortega dice que la queja del enfermo no tiene por qué coincidir con el dolor de la enfermedad. Aquí hablamos de la economía pero cuando salgamos de la crisis, habrá otro modelo de política y de sociedad diferente».
¿Arrepentido del pacto con la UPL que le devolvió la alcaldía? En absoluto: «Sacamos la mayoría absoluta con el 45% de los votos y una de las claves de la vida política leonesa es que hay tres fuerzas políticas y para eso da igual el País Vasco que Galicia, es muy difícil conseguir mayoría absoluta con tres fuerzas. Tener mayoría absoluta o no depende muchas veces de la Ley D’Hont, más que de otra cosa. ¿El pacto con UPL? El Ayuntamiento era ingobernable en aquel momento. El PSOE tenía una fuerza mediática tremenda y sabíamos que iba a tener una penalización por el efecto Zapatero. Era difícil vender bien aquella moción y claro que contribuyó a los siguientes resultados, aunque estuvimos a punto de empatar en concejales. Yo fui víctima del síndrome de la séptima planta porque uno se centra en los problemas del Ayuntamiento y no es que me alejara de la calle, es que cuando uno empieza a recibir ciudadanos permanentemente y lo que te piden por norma es un trabajo, llega un momento en que te tienes que proteger. Si no, tienes una cuota de sufrimiento importante, que nunca había dicho y que digo ahora. Y no es verdad que pusiera la llave en el despacho. La llave la tenía Caja España y yo la quité, la pusieron después».
«No quiero valorar las medidas políticas actuales. Por ejemplo, retirar la escolta es correcto, porque en este contexto no parece necesario a Dios gracias. El coche oficial es necesario siempre, otra cosa es el uso que se haga de ello. Siendo portavoz de la oposición, aparecí en un listado de ETA, por ejemplo y en esos tiempos, la escolta era racional».
Un canto a la esperanza: «El camino va a ser largo, pero para el 2013 empezaremos a salir de esto y lo sé positivamente porque se están tomando las medidas adecuadas por el nuevo Gobierno».