Incógnitas en la Maternidad
La Diputación pagó 25.000 euros por estancias en la Maternidad entre 1956 y 1965 pero no controló las historias .

Las Misioneras Carmelitas se hicieron cargo de la Maternidad del Estado, inaugurada en la carretera de Asturias desde el 16 de noviembre de 1956 hasta finales de 1974. El obispo Almarcha bautizó a los tres primeros nacidos y las esposas de las principales
La Maternidad del Estado de León está rodeada de incógnitas, desde su construcción, en 1956, hasta su transformación en residencia de ancianos en 1975. El diario Proa título a toda plana el 17 de noviembre de 1956: «Puesta en servicio de la Casa Maternidad del Estado. León se enorgullece de tener la primera construída en toda España. Sus modernísimas instalaciones pueden parangonarse con las mejores del mundo».
Un médico militar, José Vega Villalonga, a la sazón jefe provincial de Sanidad fue su promotor y primer director. Le acompañaron en los comienzos el maternólogo Francisco Ucieda y el puericultor Cipriano Pérez-Arapiles. El presidente de la Diputación, Cañas del Río, pidió en octubre de 1955 la cesión del edificio que el Ministerio de Gobernación construía en la carretera de Asturias «para continuar con la labor que desde tiempo atrás se venía desarrollando en la casa maternal del Hospicio», señala Casimiro Bodelón. Le fue negada.
Un año después la Diputación firmó un convenio para derivar a la maternidad a parturientas de beneficencia, entre ellas madres solteras. Pagó sus estancias y gastos: un total de 4,2 millones de pesetas (25.000 euros) hasta 1965, cuando, siendo presidente Antonio del Valle, Gobernación cedió por fin el centro «con objeto de que la Diputación pueda cumplir las obligaciones que le impone el artículo 245 de la Ley de Régimen Local», como dice el decreto de Franco.
Sin embargo, en este período la Diputación no tuvo el más mínimo control sobre los partos, nacimientos y defunciones. Cuando asumió la Maternidad cambió su nombre por el de Instituto Provincial de Maternología y Puericultura. No le transfirieron los archivos. La maternidad tuvo un nombre más. Para las Misioneras Carmelitas fue la «Clínica Nuestra Señora de la Esperanza».