Diario de León

BARRIO ROMÁNTICO | MI ILUSTRE VECINO | JAVIER GÓMEZ. DUEÑO DEL CAMAROTE MADRID

«Somos un triángulo perfecto entre Gaudí, la Catedral y San Isidoro»

Por la calle Cervantes . En la barra del Camarote Madrid, uno puede ver a los más ilustres visitantes de la ciudad, y a todo aquel que se precie de saborear un buen vino o una caña tirada como Dios manda. Javi, para sus amigos, no cambiaría ni de barrio ni de calle.

Publicado por
manuel c. cachafeiro | león
León

Creado:

Actualizado:

¿Quién no conoce el Camarote Madrid? Carlos Herrera lo ha reconocido como «una de las diez mejores barras del mundo». La calle Cervantes no sería la misma sin uno de sus locales de referencia, ni tampoco esta zona romántica que late cada día con más fuerza.

El Madrid ya estaba antes de que Javier Gómez se hiciera cargo de él hace 18 años. Javi, como es conocido en la hostelería leonesa, llegó al barrio desde otro local, llamado El Camarote, en la avenida República Argentina, después de haber empezado muy joven en el desaparecido Llagar, otro templo del buen beber y mejor comer que tenía un tío suyo en la calle Julio del Campo.

«Había que respetar la historia de un local que siempre se había llamado así, y le puse Camarote también porque quería que se supiera de dónde venía y para que nadie se despistara», explica este hostelero, hoy de éxito, que detrás de una larga carrera de trabajo guarda también haber sido uno de aquellos niños Plus Ultra, en su caso por haber impedido una tragedia ferroviaria. Fue con siete años, en su Porqueros, cerca de Astorga. El Castillete, como se conocía al vagón-taller que se utilizaba para reparar los tendidos, se soltó y empezó a rodar cuesta abajo. Javier lo vio y corrió todo lo que pudo en bici hasta la estación para avisar de que aquel convoy iba por la vía sin control. Gracias a su gesto, el personal de Renfe pudo avisar a Ponferrada y parar el Ter de las tres de la tarde que iba lleno de pasajeros. «Quedaron a un kilómetro», recuerda.

Vive a tiro de piedra del mercado del Conde, donde a diario Javier Gómez compra el pescado, la carne y la fruta. «Me gusta venir todos los días. Soy un clásico y siempre me encantó».

La calle Cervantes, en su opinión, es el centro de un triángulo perfecto con vértices en la Catedral, Botines y la colegiata de San Isidoro. U De tiendas de ropa, como la que tenía Luis Lobato, en la esquina con la Calle Ancha, o de venta de morcillas, como Matachana, justo en el local contiguo al Camarote Madrid. «Miguel Matachana fue todo un profesional que hizo de su tienda una variedad propia. En muchos sitios todavía hoy se conocen las morcillas como las de Matachana», señala Javi en una larga lista de recuerdos, en la que también incluye a Manolo El Fardeles, que tenía La Madrileña, los bocadillos del San Román y Tomás, el de León Antiguo, «que ha hecho mucho porque este barrio sea lo que es hoy». Como buen taurino, algo que se puede comprobar en las paredes del Camarote Madrid, los recuerdos forman parte de su vida, como aquella partida de cartas que todas las tardes, durante más de 30 años, jugaron en el bar Ángel El Cubano, Jular el del París, Luis Aparicio, quien fuera muchos años secretario del entonces Gobierno Civil, y Ángel Martínez, el zapatero, entre otros. «Cuando se renovó el bar, les regalé las sillas con su nombre en una placa», comenta. Y es que para Javier, León tiene mucho futuro turístico, con la tapa como gran reclamo. La calle Cervantes ha marcado récord el último fin de semana con lleno hasta la bandera. Por algo será.

tracking