Diario de León

ANÁLISIS

Dos años de cigarras, un mes de hormigas

Unicaja y Ceiss tienen apenas 45 días para convencer a Bruselas de la veracidad de sus intenciones. . La caja reconoce que hay más interesados y advierte que con la ayuda puede seguir en solitario.

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El escenario que la decisión de la Comisión Europea de nacionalizar Banco Ceiss (Caja España-Duero) abrió el jueves acaba con la negociación de cigarras que durante casi dos años ha dilatado la ambición de Unicaja por hacerse con el negocio de la gran entidad de Castilla y León sin asumir el coste de sus errores de gestión de los últimos años. Ahora queda por delante apenas un mes y medio de trabajo como hormigas, en el que tendrán que partir casi de cero en lo que a nuevas condiciones impuestas se refiere; aunque en realidad la entidad malagueña conoce las entrañas de la caja local hasta sus más íntimos secretos.

La caja que dirige Braulio Medel con intención de convertirla en uno de los grandes grupos del nuevo escenario financiero ha de elegir: renunciar a una absorción a la que ha puesto incontables condiciones durante meses y apoyar el proceso de saneamiento del negocio que ansía (o que el Banco de España le insta a ansiar) o dejar seguir su camino a una presa que ha controlado desde hace casi dos años.

Nuevo ciclo

Lo que está claro es que el proceso tal y como se planteaba hasta ahora está caducado. Primero los incrementos de garantías impuestos por el Gobierno a lo largo del año, más tarde los test de estrés y la interpretación que de ellos ha hecho Bruselas; el caso es que lo firmado y modificado por las dos entidades a lo largo de los últimos meses no tiene nada que ver con la realidad imperante en este momento.

Desde Ceiss advierten a Unicaja que este nuevo ciclo «se acaba tan pronto como el FROB ingrese los 604 millones de euros aprobados por Bruselas». Lo que ocurrirá no más allá de mediados de febrero. «Si nada en el camino lo remedia, entonces el FROB calculará cuál es su porcentaje final de participación en Ceiss y lo hará efectivo en el consejo de administración».

Si la entidad de Medel no toma antes una determinación «que convenza al Frob y a Bruselas, pero también a Ceiss», el proceso es el marcado en el mecanismo de nacionalización: las autoridades españolas fijarán su participación, y tomarán las decisiones oportunas sobre el consejo de administración.

Si llega este punto Unicaja será sólo un turbio episodio del pasado del banco de Caja España-Duero. Fuentes de la entidad señalan que puesto que el desembarco de dinero público copará la mayoría de las acciones, los «hombres de negro» pueden optar por tomar en su totalidad las riendas de lo que en su día se planteó como el músculo financiero de Castilla y León.

Aunque también, aplicando la lógica, reconocen que lo ideal es una colaboración con el consejo de administración actual, que ha pilotado los drásticos cambios de los últimos meses. Cambios que han estado también controlados por el Banco de España; y a los que no han sido ajenos miembros de Unicaja, que han intervenido directamente en las comisiones y decisiones de Ceiss.

Desde la entidad se resta importancia a esta participación, con el argumento de que desde que el Frob desembarcó en la antigua caja en el 2010 las actuaciones han contado con la supervisión del Banco de España.

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