Oro medido y pesado en el momento

Un trabajador de la Caja, valorando un reloj.
El Monte de Piedad funciona en la capital leonesa en la planta baja de la oficina de Caja España-Duero, en el complejo Santo Domingo. Un cristal blindado protege al tasador que, en el acto, pesa, valora y paga la joya a empeñar. Todo se hace con máximo rigor, papeleo incluido, y se confirma que es oro con una serie de productos químicos.
Lo que recibe el cliente es el 70% del valor que tenga el peso en oro en el mercado internacional, según explica Álvarez.
Sólo el 5% de las piezas que el Monte de Piedad guarda en sus cajas acorazadas sale a subasta. El 95% restante se autofinancia y es recuperado por los usuarios de este servicio de préstamo.
El perfil del cliente ha ido cambiando. Están los «históricos de siempre»: comerciantes, jubilados, amas de casa... Y los nuevos, como algunos empresarios que recurren a esta forma de negocio para lograr liquidez con el fin de mantener sus actividades o invertir, según Álvarez.
El responsable de este servicio de Caja España-Duero añade también algo a tener en cuenta en los tiempos que corren. Y es que mientras las joyas están en el Monte de Piedad están «custodiadas debidamente y aseguradas».