fiestas de san juan y san pedro
Ganas de agradar y espadas certeras
Ponce, Padilla y Fandi salen a hombros tras cortar nueve orejas en el único festejo a pie del abono.

Enrique Ponce dio los muletazos más templados de la tarde ante los nobles toros del encierro de ayer.
Toros: Se lidiaron seis toros con los hierros de Jandilla y Vegahermosa, nobles y que permitieron el triunfo de los tres diestros en una tarde en la que la Plaza del Parque se llenó en la mitad de su aforo.
Enrique Ponce: Pinchazo, estocada casi entera (oreja); estocada entera (dos orejas).
Juan José Padilla: Estocada entera desprendida (dos orejas); dos pinchazos, entera abado (saludos desde los medios).
David Fandila, el Fandi: Estocada arriba (dos orejas); estocada entera (dos orejas).
Muchas ganas de agradar. Es lo que derrocharon los tres toreros que ayer pisaron el ruedo de la plaza de toros del Parque, del que salieron a hombros, como ya es costumbre en ellos. Pidió el público y concedió la presidencia nueve orejas, a las que contribuyó mucho el certero uso de los aceros por parte de los diestros actuantes. Hubo mayoría de estocadas contundentes, aunque algún pinchazo, pero en general se cumplió el trámite final de las faenas con solvencia y prontitud. Eso siempre anima, y junto con la predisposición del público se logró el objetivo de firmar una nueva tarde de triunfo y puerta grande en la feria de San Juan.
Un triunfo al que contribuyó también un manejable encierro, con sus matices pero que permitió que los diestros actuantes solventaran con recursos la tarde. En el callejón difrutaron del festejo los rejoneadores Diego Ventura y Andy Cartagena, que hoy serán protagonistas en el ruedo, y el torero navarro Francisco Marco.
David Fandila el Fandi fue el que más trofeos consiguió ayer, cuatro orejas; mientras Enrique Ponce paseó tres apéndices y Juan José Padilla se aseguró la puerta grande con las dos orejas a su primero, mientras recibió un cariñoso saludo desde los medios en el último de su lote.
Ponce anduvo aseado y profesional con el que hizo cuarto, al que cortó dos orejas tras una faena en la que aprovechó la noble embestida del astado, más vibrante que la de sus hermanos. Alegró la faena con molinetes y llevó al toro tan largo como le permitieron sus fuerzas por el pitón derecho, aunque por el izquierdo embistió más corto y con menos ímpetu.
El valenciano aplicó tiempo y templanza al animal para componer al final pases sueltos con torería, antes de desplantarse de rodillas y de espaldas. Remató con estocada que enterró arriba e hizo rodar de inmediato al toro sin puntilla.
En su primero, desentendido ya desde que le persiguió el matador por todo el ruedo intentando enjaretarle los lances de saludo, se situó al inicio en su habitual terreno, entre el tendido 8 y el 7, para desarrollar después el trasteo casi en los medios. Fue el de Vegahermosa un toro soso, que salía suelto y desentendido y dio que hacer ya en banderrillas. La proverbial maestría de Ponce le permitió recetarle su dosis de distancia, altura y temple para robarle tandas por los dos pitones que combinó con adornos al cambiar el engaño de mano, o al ejecutar su ya clásico abaniqueo en la cara.
Pinchó antes de dejar una estocada entera en la suerte natural que hizo rodar al toro sin puntilla.
Juan José Padilla fue el torero bullidor y entregado que acostumbra, e hizo las delicias del público especialmente en el segundo tercio, aunque fue muy aplaudido en los lances de recibo. Al que hacía segundo de la tarde lo paró con un variado repertorio de capote, preámbulo de un tercio de banderillas que dedicó a las peñas que ondeaban la bandera pirata.
Dejó descansar al toro, justo de fuerzas, entre tanda y tanda; y porfió y se adornó sorteando los violentos cabezados del de Jandilla, que terminaba su corto viaje con la cara por las nubes.
El jerezano templó y cuidó mucho las medias embestidas de su oponente, y se adornó finalmente en la cercanía del toro para dejar un fin de faena con desplante de rodillas tirando lejos la muleta.
Una estocada desprendida de rápido efecto puso en sus manos dos orejas pedidas con mucha fuerza por el público.
En el que hizo sexto hizo méritos para el triunfo desde que se abrió de capote a pies juntos para recibir al toro, más cuajado que sus hermanos de camada. Salía suelto el que lucía el hierro de Vegahermosa y se estrelló con el picador que guardaba la puerta antes de pasar el trámite de un picotazo con el de turno.
Padilla brindó este toro a Ventura, y comenzó su faena doblándose y obligando al astado, que buscaba la salida y protestó al verse obligado. Fue una tónica general de la faena, el astado calamocheó y al torero le costó acoplarse y sortear la molesta tendencia a puntear el engaño saliendo de la suerte con la cara alta.
Rebrincado, el diestro de Jerez no terminó de acoplarse, pero porfió sin descanso para buscarle las vueltas a un toro que no las tenía; aunque el público agradeció cariñoso su entrega. Concluyó adornándose con molinetes de rodillas y manoletinas, y se quitó de encima a un enemigo que no le dio opción con dos pinchazos y una tercera estocada en la que se volcó, aunque se le fue abajo.
A ambos los banderilleó el torero andaluz con soltura, en pares que fueron muy jaleados por el público, especialmente por quienes desde las peñas ondeaban las banderas de pirata que ya son tradicionales en las plazas donde actúa.
Con los rehiletes se lució también el Fandi, especialmente en los pares de la moviola y los que clavó saliendo desde el estribo, donde esperó sentado al toro, incluido uno al violín. Sus faenas fueron vibrantes y levantaron ovaciones desde el inicio, recibiendo con largas cambiadas y mostrando variedad con el capote, galleando al llevar el astado al caballo o con quites por delantales.
En su primero alegró la sosa embestida del animal animoso, se pasó por el derecho con suavidad y sin apreturas el noble viaje del de Vegahermosa. Tuvo el trasteo el mérito de acompasar la embestida a media altura sin dejarse tropezar, ya que salía el toro con la cara arriba más por falta de fuerzas que por querer coger los engaños.
Por el izquierdo fue algo más largo, aunque también sin humillar, lo que dejó algún enganchón en las tandas por naturales. Adornó el final de una faena larga con alardes de rodillas antes de dejar un estoconazo que hizo desplomarse al animal casi de inmediato. En el sexto empezó la faena de rodillas, para pelear después con el molesto calamocheo y la falta de celo del toro. Hubo más voluntad que lucimiento, intentanto sortear la media embestida que pretendía quitarse de encima los engaños. Desplantes de rodillas dando la espalda al toro dispusieron al público para cerrar la tarde con otras dos orejas.
Festejo de hoy
Esta tarde se celebra el festejo de rejones, en el que Diego Ventura, Andy Cartagena y Manuel Manzanares lidiarán astados de Luis Terrón. Será a partir de las 18.00 horas.