Si te engancha, el baile no te soltará
Desde el exótico bollywood hasta la animada salsa pasando el chachachá o el zumba. Las escuelas de baile leonesas se llenan cada vez más de aprendices dispuestos a «perder el ridículo» moviendo con ritmo su esqueleto.

De las entrañas de la academia de baile 'Mambo' ha nacido la 'Essenza Dance Company' que dan vida alumnos y profesores.
Las generaciones anteriores a los 80 recordarán el inicio de su curiosidad por el mundo del baile, tal vez, esperando encontrar en las pistas y fuera de la ficción a su Patrick Swayze o Jennifer Grey particular. Para los más jóvenes, el programa de ‘Fama, ¡a bailar!’ puso el gusanillo del movimiento en sus pies.
Por aquel entonces, algunas academias de danza vieron dispararse sus alumnos en los grupos de iniciación de funky, lírico y hip hop, las tres principales disciplinas que se impartían en el show. Pero tras este ‘boom’, desde el que ya han pasado unos cuantos años... ¿En qué lugar está el baile en estos momentos?
León, centro neurálgico de la provincia, disfruta de una oferta variada de clases en diferentes niveles y estilos de lo más variopinto. ¿Qué baila el leonés medio? Básicamente, latinos. La clientela de varias escuelas como ‘Mambo Academia de Baile’, ‘Rumballet’ o ‘¿Bailamos?’ así lo demuestra. A los leoneses les gusta mover la cadera. Y las leonesas tienen la opción de aprender una danza más oriental con el ‘Centro Indira’ que, por ejemplo, ofrece talleres de ‘ shimmy ’ este mes de julio para alumnas que quieran aprender esta técnica pero también para profesoras que no sepan transmitir correctamente esta variedad que consiste en vibraciones desde las piernas para mover la cadera. Sí, solamente leonesas porque a este tipo de lecciones solo va un público 100% femenino.
Estas actividades son algo más calmadas: incluyen también bollywood, yoga y pilates además de clases especiales para embarazadas, danza contemporánea o africana. Un poco de cultura diferente traido hasta la zona norte de la península ibérica gracias a este tipo de formaciones.
Siguiente cuestión: ¿qué abarca eso de los bailes latinos? En este caso, conocer la respuesta puede llevar algo más de tiempo. De una manera rápida y amplia, se puede listar este tipo de ritmos en salsa (en línea o cubana), bachata, chachachá y merengue, diferenciados por el compás que marca la percusión en cada uno de ellos. Existen clases algo más genéricas para conocer los conceptos básicos de cada uno sin llegar a profundizar demasiado en ello o especializarse algo más en uno en concreto. La salsa en línea suele ser más típica de competiciones y la cubana, en modalidad de rueda de casino, se disfruta más en grupo e improvisada: alguien ‘canta’ los pasos y el resto de parejas tienen que realizar la figura que se haya gritado; es una formación para ver, siempre que se pueda, desde un punto más elevado.
Hace poco ha aparecido en escena la kizomba, un estilo nacido e importado desde tierras angoleñas que se está expandiendo mediante talleres en congresos. En este caso, y al contrario que el resto de coreografías, los pasos están orientados «para sentirlo desde dentro y no para verlo desde fuera». Así lo explican algunos profesores que intentan encontrar un hueco para la kizomba en la categoría de ‘latinos’ a pesar de que sea de origen africano.
La zumba es algo similar, ya que usa canciones que pueden tener base de salsa, rumba, bachata o cumbia, aunque está enfocado de una manera más aeróbica. Para hacer ejercicio casi sin darse cuenta. La mayoría de escuelas ofrecen esta opción, también muy demandada.
Fuera ya de modalidades traídas desde el sur del otro lado del charco, el funky y el hip hop encuentran también su público. Lo mismo ocurre con el clásico, el lírico o la danza oriental, este último preferentemente femenino.
No hay edad
No existe una media de edad en ninguno de ellos. Por ejemplo, en ‘Bailamos?’ hay alguna niña de doce años en un grupo de latino de avanzado, que a priori podría pensarse que es para gente más adulta. En esta misma escuela, los más mayores tienen unos setenta años.
Hay alumnos que no se apuntan a un solo sitio, sino que combinan los horarios de aquello a lo que quieren asistir.
Muchas de las clases son a partir de las ocho de la tarde hasta la media noche, orientados de esta manera para poder acudir al salir del trabajo o de clases. Así, una hipotética pareja puede ir a salsa en línea con ‘Mambo’ los martes, la mujer acudir a zumba en ‘Rumballet’ el jueves y asistir a kizomba en ‘Bailamos?’ el sábado. ¿El punto? La convivencia y la unión que solo actividades de este tipo generan. El que empieza, repite y el que repite, amplía sus lecciones.
A lo largo del verano se mantienen las clases en forma de intensivos. Estos sirven para iniciarse en la modalidad que se quiera hacer a partir de septiembre o para reforzar los conceptos y conocimientos adquiridos a lo largo del curso en los más altos.
Y como no todo es asistir una o dos horas a la semana a las clases e irse para casa, todas las academias ofrecen la posibilidad de hacer una exhibición de final de curso para que amigos y familiares puedan ver aquello aprendido y sobre lo que se ha puesto esfuerzo, en mayor o menor medida dependiendo del tipo de baile y la disponibilidad de cada uno.
Más que una afición
Sin embargo, hay quienes deciden dar un paso más, literal y metafóricamente. En ‘Mambo’ han formado su propia compañía, la ‘Essenza Dance Company’, donde comparten coreografías y ensayos tanto alumnos que han pasado al nivel amateur como los profesores.
Todos ellos compiten y actúan en diferentes congresos por todo el país, por ejemplo, a finales del pasado mes de junio se encontraban entre el programa del ‘Salsaludable’, el congreso de bailes latinos que se organiza en Valladolid, que este año ha celebrado su undécima edición y donde ya son unos habituales.
Además, la compañía realiza bolos por la provincia ahora en verano, durante la temporada de fiestas patronales por los pueblos. Así, aparte de los típicos grupos de bailes regionales que suelen actuar en estas ferias, se acerca otra faceta bailarina a las zonas más rurales de León.
La Plaza de la Regla pone un escenario cada año durante las fiestas de San Juan y San Pedro para que algunas academias exhiban sus trabajos de final de curso al aire libre y alcance de cualquiera ya enterado de la programación o que pase por ahí. Entretenimiento para el viandante y promoción para los profesores y su labor a partes iguales.
Todo esto en las últimas horas del día. ¿Y en la noche? La sala Super Nova pone la sede para que los alumnos de ‘Mambo’ y ‘Bailamos?’ compartan y rompan la pista viernes y sábados respectivamente, aunque ahora se encuentre de parón veraniego. Para los que no quieran esperar hasta el próximo septiembre, pueden salir a practicar los viernes o sábados de julio y agosto a la discoteca Gabanna, donde van los de ‘Rumballet’.
Maje Muñiz