El humor está de moda
La risa está invadiendo no sólo las calles leonesas sino también la moda que se viste en ellas. Dos tiendas diferentes ubicadas en la capital venden todo tipo de camisetas para aquellos que se atreven con todo

Friking acaba de llegar a León y tiene dos tiendas en la calle Ancha y Espacio León.
Hay quien prefiere ‘cambiar su hipoteca por una furgoneta’, quien le dice un rotundo ‘sí a las barbas’ o quien puede afirmar que ‘es la pera’. También está Wally, que de repente comienza a perder su misterio por culpa de cierto círculo rojo que le localiza en menos que canta un gallo. O Whalter White, que lo mismo de la por montar una fábrica ilegal de metanfetamina que por convertirse en estrella de la moda. E incluso las famosas figurillas de Playmobil acuden a clases prácticas de artes marciales y se vuelven todos unos karatecas.
Es la nueva moda que está invadiendo las calles leonesas: las camisetas. De todos los colores y con el dibujo más surrealista que el comprador pueda llegar a imaginarse. Cualquier chiste, dibujo o personaje con la mínima opción de ser ridiculizado es objeto de mofa.
León tiene un nombre propio para esta tendencia. Se llama Covent Garden, la tienda que lleva años imponiendo buen humor en la moda de la provincia. Está recién situada en la calle Juan Lorenzo Segura, pero su local anterior, cerca de Lancia, era un punto de parada obligatoria para los más atrevidos. Desde camisetas hasta complementos, ya sean de marca o de creación propia, se pueden encontrar en las dos plantas que conforman el comercio.
«No somos un establecimiento más de ropa, somos un referente de la cultura retro, vintage y pop de los años 60», sentencia su dependienta María, conocedora del gran éxito que tienen entre la población de la capital. «La aceptación de este tipo de ropa es abrumadora, ya no sólo en gente de León, sino entre personas de fuera que cuando llegan a la ciudad vienen a hacer sus compras».
Los clientes tienen muy claro qué es lo que buscan antes de decidirse a entrar en el comercio y suele resultar que la mayoría de ellos van a la búsqueda de aquella camiseta que por algún motivo ha llamado su atención. María está segura de cuáles son los modelos que más compradores atraen y por eso mismo no duda en describirlos.
Si tuviera que elaborar un ‘top five’ de ventas, la joven pondría en primer lugar aquella que luce orgullosa a un hombre de espesa barba haciendo un fortísimo alegato a favor de la misma. El bello en la cara es tendencia y las camisetas no iban a quedarse atrás. La segunda posición está reservada a un mensaje algo más profundo como es el Frente Popular de Judea, el mismo al que decide alistarse el personaje Brian, cuya vida da nombre a un filme de los Monty Pithon. El podio se cierra con otro alegato cinematográfico: Quentin Tarantino y su banda ‘Reservoir Dogs’.
No podría quedarse fuera del listado una referencia musical, apta solamente para las mentes más preparadas en este ámbito. Se trata de nada más y nada menos que The Beatles sobre una bandera británica haciendo honor a ‘Mersey beat’, la mítica publicación de Bill Harry. Por último, pero no por ello menos importante, el ficticio Heisenberg de Breaking Bad implora e impone cierto respeto hacia los químicos.
La alternativa a Covent Garden se llama Friking. Nació en julio de este mismo año y con tan sólo un mes de existencia ya ha logrado colocar dos comercios en algunas de las mejores zonas de la capital. El primero de ellos se encuentra en plena calle Ancha, mientras que el otro está situado en el centro comercial Espacio León. En ella se pueden encontrar más de 160 modelos diferentes de camisetas en los que se encuentra «un humor muy blanco, sin alusiones despectivas». Como dice Santos, su dependiente, «malo será que entres y no te guste ninguna».
Puede parecer que entre tanta variedad resulte complicado que sus compradores coincidan en gustos, pero sucede. Friking también tiene claro quién encabeza su orden de ventas y Santos no duda a la hora de escoger las cinco primeras.
En última posición sitúa la versión más rockera e irreverente de aquella dulce rubia que cantaba con cierto encanto su versión del cumpleaños feliz. Marilyn Monroe se tatúa hasta la saciedad y mira con descaro hacia su propia izquierda sin perder la sonrisa que tantas mandíbulas ha desencajado. Tras ella está, una vez más, la camiseta que nunca falla: Whalter White enunciando una orden, en este caso impidiendo el olvido de su nombre.
El triunvirato del éxito ubica en tercera posición a unos bichitos pequeños y simpáticos teñidos de amarillo. Se trata de los Minions, esos personajes repetidos hasta la saciedad en camisetas, complementos e incluso disfraces de carnaval. Un paso por delante está un hombre que viste camiseta a rayas rojas y blancas. No se trata de un hincha del campeón de liga, ni siquiera de un león del Athletic de Bilbao. Es Wally malherido. Resulta ser que las diferentes aplicaciones de mapas le han hecho imposible la misión de esconderse en diferentes escenarios. ¡Qué sencillo lo tendría ahora Wenda para localizar a su amado!
El puesto de honor se lo lleva un personaje algo más peculiar. Un perrete que nada deja que desear a las macarras pandillas callejeras. La fiera fuma y come por encima de sus posibilidades. Y no sólo eso, sino que también viaja en patines a zonas donde está prohibida la entrada de animales. ¿Lo mejor de todo? Realiza sus muestras de rebeldía junto a los carteles que prohíben todos y cada uno de sus actos.
La ciudad tiene un color especial. No es Sevilla, ni está Dani Rovira cantando por un megáfono en una manifestación por la independencia vasca. Es León redecorado por el magistral tono del humor. Tampoco es una tendencia o una moda. Es una forma de encarar la rutina del día a día y, lo más importante, de enfrentarse a la vida.
MIRIAM BADIOLA
