Diario de León

DESFAVORECIDOS

La crisis cronifica la pobreza en León y exige más ayudas

Las aportaciones económicas que salen de Cáritas aumentan un 10% aunque «la debacle» de personas se ralentiza.

Una persona pide en la calle en León.

Una persona pide en la calle en León.

Publicado por
Carmen Tapia | León
León

Creado:

Actualizado:

«Me siento atrapada». La frase de Pilar, de 55 años, es la radiografía de la situación de las 21.000 personas que viven en León en precario con subempleos que no les permite pagar la factura de la luz. La pobreza se cronifica en León. Pilar vive de las ayudas desde abril. Aunque con dificultades, nunca había necesitado pedir ayuda. «Estoy en tratamiento psicológico y tomo medicación».

Las personas que cayeron en las garras de la crisis económica hace siete años no son capaces de salir de un túnel que los mantiene atrapados en una espiral de desempleo y falta de expectativas que les obliga a recurrir cada vez más a la solidaridad de las organizaciones que trabajan en León para poder subsistir. Así los constatan los datos de Cáritas diocesana de León, a cuyas puertas han llamado en lo que va de año 4.256 personas, 1.057 nuevas, un 5% más que el año anterior por estas fechas. «Parece que se ralentiza la avalancha que sufrimos con el inicio de la crisis, que fue una debacle para las personas», aseguran fuentes de la organización. Sin embargo, lo que parece una ventana abierta a la esperanza esconde una realidad que preocupa a las organizaciones sociales porque las ayudas económicas se han incrementado un 10%. «Esto significa que las personas se quedan atrapadas sin trabajo, sin paro y sin ayudas sociales y los que hasta ahora podían subsistir a duras penas se están quedando sin nada».

El 85% de las llamadas de socorro que atiende Cáritas son para cubrir los gastos vinculados a la vivienda «que es el talón de Aquiles de la pobreza de León».

Cáritas presentó ayer el León el informe de la Fundación Foessa, con datos de pobreza en la Comunidad. El 16% de los castellanos y leoneses se encuentran en una situación de exclusión social, es decir, 400.000 personas.

«Me desahuciaron. Tuve que dejar mi casa. A mi hijo pequeño lo acogió su hermano y yo me quedé en la calle una mañana sin saber a dónde ir. Dormí veinte días en Calor y Café y ahora, con la ayuda de emergencia social, que no llegó a tiempo y tuvieron que adelantar mis padres, he podido alquilar un piso». Isabel tiene 50 años. Se trasladó a León con su marido por trabajo. Él la dejó con tres hijos y se fue tras una mujer 20 años más joven. «Me dijo que me iba a pagar una pensión y que me quedara en León para ver a los niños». Pero la pensión sólo llegó los primeros quince meses, junto con el paro y las deudas. «Me siento muy perdida. Nunca he necesitado ayuda, yo me arreglaba con lo que tenía, pero ahora solo siento incertidumbre. Vengo a Calor y Café una vez a la semana a por comida», una ayuda que recibe gracias a la colaboración de la Fundación Alimerka.

tracking