Diario de León

Día Internacional del Pueblo Gitano

«Como no molestamos, nadie nos hace caso»

Cuatro mil personas celebran en León el Día Internacional del Pueblo Gitano.

Una familia en la ventana de su casa, ayer en el barrio de las Graveras, donde viven diez grupos.

Una familia en la ventana de su casa, ayer en el barrio de las Graveras, donde viven diez grupos.

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Carmen Tapia | León
León

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«Que estafa u obra con engaño». Secretariado Gitano lanza hoy una campaña para instar a la Real Academia de la Lengua a cambiar una de las acepciones de gitano. «Las palabras cuentan mucho», explica la coordinadora de León, Irene Velado. Secretariado Gitano, Hogar de la Esperanza y el Ayuntamiento conmemoran hoy el Día Internacional del Pueblo Gitano .

Cuatro mil gitanos de León conmemoran hoy el Día Internacional de un pueblo que todavía trabaja para acabar con la discriminación, las desigualdades educativas, las dificultades de acceso a una vivienda digna y la erradicación de los barrios chavolistas. Organizaciones como Secretariado Gitano y Hogar de la Esperanza y el Ayuntamiento trabajan en León para acabar con los tópicos mediáticos de un pueblo que tiene al 72% de sus miembros en situación de exclusión social. Los datos de Secretariado Gitano evidencian que el 42% de los gitanos de León están sin empleo, frente al 25% del resto de la población. El 64% del alumnado gitano de entre 16 y 24 años no acaba los estudios obligatorios.

Un centenar de los gitanos viven en los dos barrios chavolistas de la ciudad: las Graveras, a la orilla del río Bernesga, con diez viviendas, y Altos del Duero, con 9 casas. Los dos barrios se crearon como asentamiento de transición, casas de madera prefabricadas que ocupan las familias desde hace más de 20 años.

«Hace 40 años que esperamos». Ricardo García tiene 72 años y vive en el barrio chavolista Las Graveras desde hace más de 40 años. «Teníamos que estar fuera ya. Hace años nos dijeron que había 6 millones y medio para darnos una vivienda y no nos han dado nada. Llevamos aquí una eternidad». Sus hijos y sus nietos —8 miembros de una familia— viven en una casa prefabricada de 60 metros.

Pilar Torres vive con su marido y sus tres hijos en el barrio Altos del Duero. «Estamos muy abandonados. Hemos enviado varios escritos al Ayuntamiento para que nos asfalten las calles y nos pongan alumbrado, que no tenemos, pero no nos hacen caso». Las casas, pensadas provisionalmente para cinco años, aguantan ya más de veinte años de historias.

Fina tiene 44 años y nació en Las Graveras. «Antes eran chavolas. Al principio nos daban a productos para cuidar la madera. Ahora no. Hay ratas y cucarachas». Su marido, Adolfo García, apostilla: «Como no molestamos nadie nos hace caso».

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