DÍA MUNDIAL DEL REFUGIADO
Con pañuelo no se encuentra trabajo
Una de cada tres mujeres solicitantes de asilo logra empleo, sobre todo en geriatría, pero algunas costumbres son una traba

Fátima, una refugiada somalí que salió de su país hace 10 años y recaló en León
Hoy es el Día Mundial del Refugiado. Millones de personas son desplazadas de sus tierras por guerras y persecuciones políticas, religiosas, por cuestiones de género o de orientación sexual. Se calcula que hay 175 millones de personas en el mundo refugiadas, desplazadas y migrantes y que en dos décadas superarán los 250 millones, tal y como apuntaba uno de los cortometrajes presentados por Accem (Asociación Católica en Espacio Vías para sensibilizar a la sociedad leonesa.
El sueño de muchas de estas personas es llegar a Europa. Muy pocas lo consiguen y algunas perecen en el camino. Como la hermana mayor de Fatima, una joven somalí que llegó a León hace un año. Es una de las 56 personas que durante el 2014 se benefició del programa de Accem para la acogida y orientación laboral de las personas solicitantes de protección internacional que llegan a su centro de San Andrés del Rabanedo en León.
Sus lugares de procedencia son diversos países de África Subsahariana, Oriente Próximo (Siria, Líbano) y Asia (Iraq y Afganistán), Ucrania y Colombia y Venezuela, de las cuales más de un 20% cuentan con estudios universitarios y casi otro tanto carecen de estudios.
Son más hombres (37) que mujeres (19) y la edad media es de 32 años en el que caso de los varones y 34 en el grupo femenino. Durante un año y medio tienen derecho a permanecer en los centros de Accem, con alojamiento y manutención incluido. A partir de ese momento, tienen que independizarse y buscar empleo para subsistir (a los seis meses de su solicitud tienen derecho a trabajar).
Una de cada tres mujeres logra empleo, encuentran trabajo con más rapidez que los hombres, pero, sobre todo las musulmanas, se topan con trabas para acceder a un trabajo cuando persisten en utilizar el velo. Así se desprende del estudio Mujeres solicitantes de protección internacional e inserción laboral, de Sagrario Pérez Astobiza (dirigido por la profesora de la Universidad de León, Adelina Rodríguez Pacios), graduada en Relaciones Laborales y Recursos Humanos.
Durante los primeros seis meses reciben formación en el programa Ariadna. Hasta el 2008 podían inscribirse en el Ecyl y acceder a los «itinerarios para la empleabilidad», pero a raíz de la crisis las «condiciones de acceso se han endurecido», señala eEs el primero que se realiza en España sobre el tema a partir de la trayectoria de 38 mujeres de 16 a 65 años solicitantes de protección internacional que pasaron por el programa Ariadna de Accem en León desde el 2008 hasta el 2013.
El 44,74% de estas mujeres procede de América Latina (Guatemala, Colombia y Cuba), el 32,1% de Asia (Irán, Palestina, Georgia, Kazajistán, Afganistán y Siria), el 18,42% de África (Marruecos, Egipto y Somalia) y el 2,68% de Europa (Ucrania). Una de cada cinco tenían entre 21 y 25 años y la media de edad es de 33.
Más de la mitad (60,53%) tienen estudios secundarios, de bachillerato o formación profesional. En cuanto a la situación laboral antes de salir de su país el 68,42% había trabajado en su país de origen, mientras que el 31,58% no había trabajado nunca, bien por ser aún estudiantes o por ser amas de casa.
En cuanto a actividades laborales, destacan las de tipo administrativo y servicios auxiliares (secretaria, vigilante, limpiadora) y de comercio al por mayor y al por menor (dependientas o vendedoras de alimentos, ropa…). A continuación están las actividades educativas (docente universitaria, auxiliares de educación infantil, auxiliar de transporte escolar). En menor medida tienen también experiencia en actividades de los hogares como empleadores de personal doméstico (empleadas de hogar), apunta el informe.
El 52,63% de las mujeres tienen hijos e hijas a su cargo, mientras que el 47,37% no tiene cargas familiares. La mayoría solicitaron asilo (65,69%) como parte de la unidad familiar, de las cuales el 75% tenían hijos e hijas, mientras que el 34,21% restante lo hicieron de forma individual.
Todas las mujeres han recibido la formación Ariadna. El 76,32%, además realizó un curso más, y el 23,68% hizo dos o más cursos. Los más se solicitados fueron de servicios como peluquería, estética personal, auxiliar de ayuda a domicilio y mantenimiento y montaje de equipos informáticos, seguidos de los relacionados con la hostelería (ayudante de cocina, manipuladora de alimentos, camarera de pisos), actividades sanitarias (auxiliar de centros geriátricos). También destacan los cursos prelaborales (habilidades sociales, técnicas de búsqueda de empleo….) y de la actividad de educación: auxiliares de educación infantil.
Un año después de salir del programa, el 56% sigue formándose. El 36% trabaja, más del 55% en actividades del hogar, y el 8% están desempleadas. Las mujeres no hispanoblantes continúan en cursos de español.
El sector sanitario y los servicios sociales, seguidos del comercio, son los otros nichos de empleo más favorables para las mujeres. «Son los sectores más feminizados», apunta la investigación. Las mujeres que tienen como idioma de origen el español (colombianas y guatemalteca) trabajan en mayor proporción que quienes no lo dominan (palestina, iraní y somalí).
Un año después de la solicitud de protección internacional, el 53,13% continúan siguen esperando respuesta y al 46,88% se les ha denegado. Tan sólo tres lo consiguieron por motivos de género. En España, el 91% de las peticiones de protección son denegadas (92,08% de los hombres y al 88,60% de las mujeres.), según datos del Ministerio del Interior.
Según la coordinadora del programa en Accem, entrevistada para el estudio, «las mujeres hispanohablantes son muy demandadas para el cuidado de personas mayores, porque son mujeres con un carácter muy tranquilo, muy pausado, muy dulce».
En las africanas hay muchas diferencias, según el país de procedencia. Las del norte provienen de zonas más avanzadas, mientras que entre las subsaharianas aumenta el porcentaje de las que no saben leer ni escribir.
En cuanto a las costumbres y cultura, apunta que «hay mujeres que cuando llegan de repente es el destape y otra que se ponen el velo cuando nunca se lo habían puesto, porque necesitan reafirmarse en su identidad». En Accem trabajan el tema del pañuelo desde el respeto: «Si vas a buscar un puesto de trabajo con pañuelo te puedes encontrar con esto, hay lugares de trabajo que a priori ya dicen, cuando salgas de trabajar como si te quieres poner una planta en la cabeza pero trabajando no hay pañuelo; lo aceptas o no». Con los hombres se trabaja el trato igualitario pues a veces no aceptan ser mandados por mujeres.
Los trabajos marcadamente masculinos no son aceptados por las mujeres, pero los hombres se están abriendo a las profesiones feminizadas como el sector de cuidados de personas mayores.