«Debemos ser más útiles en la lucha contra el paro y la despoblación»
En su discurso, el presidente apostó por revitalizar la institución y redimensionar sus funciones para la nueva era.

Imagen de familia de la nueva corporación provincial al completo.
Revitalizar la institución provincial y redimensionar sus funciones para implicarla más en la lucha contra el paro y la despoblación. Dos objetivos que marcaron la columna vertebral del primer discurso de Juan Martínez Majo como presidente. «Soy consciente de que podemos y debemos ser más útiles a la sociedad y de que así nos lo demandan los ciudadanos». Con guiños constantes a la nueva etapa que se abre en la Diputación, heredera de las urnas del 24M con la corporación más plural de la historia, el alcalde de Valencia de Don Juan apostó por un papel más determinante desde el Palacio de los Guzmanes en la generación de riqueza y empleo.
Juan Martínez Majo nada más recibir el bastón de mando agradece la cerrada ovación. RAMIRO
Majo bromea con su colega, el presidente de la Diputación de Valladolid, José Julio Carnero. RAMIRO.
Orejas entrega la insignia a Majo en presencia del diputado socialista Luis Rodríguez Aller. RAMIRO
El diputado de Coalición por el Bierzo, Pedro Muñoz, posa con un grupo de simpatizantes y las banderas de la comarca tras el acto. RAMIRO
Incidió una y otra vez en el compromiso de «trabajar codo con codo con todos los ayuntamientos» y remarcó en varias ocasiones la nueva era que ahora comienza: «Es tiempo de hablar, consensuar y llegar a puntos de encuentro». Habló de «diálogo, cordialidad y trabajo en conjunto», un deber que trasladó también a la corporación provincial al completo.
El presidente tendió la mano a la oposición y no dudó en que «del acuerdo, la puesta en común de ideas y una oposición constructiva en beneficio de nuestros pueblos surgirán propuestas de desarrollo para la provincia».
Y una defensa, además, de la labor de las instituciones provinciales y su futuro «porque es la Diputación la administración capaz de garantizar que los pequeños municipios no caigan en el olvido». Exigió, en esta línea de argumentación, que sea reconocido «el papel relevante que desde la Transición han jugado, junto con los ayuntamientos, como columna vertebral de la democracia».
Otra vieja reivindicación volvió al tablero de las reclamaciones: la necesidad de contar con una financiación suficiente «para la óptima prestación de los servicios municipales y provinciales» y la conocida como segunda descentralización. «Nace un nuevo tiempo de mayor pluralidad política, de diálogo, de consenso y negociación en el que los ciudadanos deben sentir las administraciones públicas como verdaderamente suyas».
Martínez Majo fijó igualmente entre sus deberes la reivindicación ante el resto de las instituciones desde «la lealtad y el respeto» y ofreció «honradez y puertas en la Diputación abiertas de par en par».
En la idea de reafirmar a la institución como «la casa de la provincia» recalcó que su principal misión es ser «la casa y la voz de los pueblos, nos debemos a sus necesidades y a la búsqueda de soluciones». En su discurso, además, alabanzas a la labor diaria de alcaldes y pedáneos. «Sé de su trabajo, sin horarios ni calendario, por eso mi reconocimiento a su labor por los pueblos».
El nuevo presidente se mostró convencido de que las diputaciones deben esparcir la solidaridad y corregir desequilibrios. «Me dedicaré sin descanso, al igual que el resto de la corporación, a León y los leoneses para alcanzar un mejor futuro para todos nosotros y las generaciones venideras...».


