OBITUARIO
Una mujer que nunca se rindió

Concha Ramos Bayón, en una imagen de archivo.
Concepción Ramos Bayón (Navatejera 1951-2015), responsable de Sanidad en la ejecutiva provincial la Federación Socialista Leonesa (FSL), falleció ayer tras luchar durante dos años contra el cáncer. Nunca se rindió.
Ni a lo largo de sus años de compromiso y acción con cargos ejecutivos en la UGT provincial y autonómica, muy cercana al histórico Fermín Carnero, ni en el partido, ni durante la enfermedad. Militante, siempre. Combatiente, por supuesto.
Conchi, Concha Ramos, fue la primera mujer que asumió el área de Servicios Sociales de UGT a finales de los años 80 en los tiempos, en aquellos tiempos básicamente aún un mundo de hombres en el que ella se abrió paso con pasión por la tarea encomendada.
Militante de la FSP-UGT, como empleada pública en el Hospital de León, cuando dejó la Secretaría de Acción Social e Igualdad en la ejecutiva autonómica de UGT, cargo que desempeñó entre 1998 y 2009, se reincorporó a su puesto de auxiliar de enfermería en el Caule. Allí se convirtió en el «ángel de la guarda» de las personas que pasaban por la unidad de reanimación posquirúrgica.
Defensora a ultranza de los servicios públicos, alzó su voz en las mesas de diálogo social y en el Consejo Económico y Social de Castilla y León en favor de la ciudadanía, la clase trabajadora y, particularmente, las personas más vulnerables.
La atención a la dependencia, con la creación de la mesa de diálogo social sectorial, fue una de sus últimas aportaciones durante la etapa en la ejecutiva autonómica de UGT. Desde ella reivindicó infraestructuras y servicios públicos y una atención especializada domiciliaria.
La lealtad al sindicato y al partido no le impidieron defender sus principios y muchas veces fue una voz incómoda fuera y dentro de sus filas. Concha Ramos se expresaba con la vehemencia de quien cree en lo que hace y llevaba una coraza de hierro bajo la que sólo había capas de humanidad, «una mujer tierna y sensible, generosa con su tiempo y con todo lo material», como recuerda su amiga y compañera de partido Amor Franco.
Hace seis años y medio, se convirtió en militante de pie, pero siempre activa, y pasó inmediatamente a la acción política desde el Partido Socialista, primero en la agrupación local de Villaquilambre y desde 2012 en la ejecutiva provincial del PSOE, como responsable del área de Sanidad en uno de los momentos más críticos para los servicios públicos.
Concha era una mujer independiente y a la vez muy familiar. Casada con Marcos Martínez Tapia, su compañero de vida y padre de su hijo Rubén y dos hijas, Josefina y Yéssica, en los últimos tres años disfrutó de la alegría que primero una nieta, Mara, y después otros dos nietos, Ibai y Miguel, trajeron a su vida, en los momentos más difíciles.
Valiente donde las haya, luchó a brazo partido y a cara descubierta contra la enfermedad que nunca logró apartarla de la vida como ciudadana, desde los distintos foros en los que participaba y colmaba sus aspiraciones de justicia e igualdad. En este tiempo coincidí con Concha muchas veces en el Mercado Ecológico de la plaza del Conde y en las manifestaciones por el derecho al aborto y a favor de las personas refugiadas. Nos respetábamos y queríamos. Descansa en paz.