el futuro del turismo rural
El campo se apunta al turismo inteligente
La nueva oferta turística pasa por ser «muchos destinos diferentes para las distintas personas» La Estrategia de Territorios Inteligentes impulsa un modelo en el que el viajero contribuya a mejorar la calidad de vida de los lugares que visita.

La Estrategia de Territorios Inteligentes prepara líneas de ayuda para innovar en las experiencias de turismo rural. JESÚS
maría j. muñiz | león
Ser «muchos destinos diferentes para las distintas personas» es uno de los objetivos del ‘turismo inteligente’, el nuevo concepto que apuesta por utilizar la tecnología para enriquecer la experiencia del turista y mejorar la calidad de gestión del destino. La Estrategia de Territorios Inteligentes, que comienza este año y se extiende hasta finales de 2019, tiene el foco puesto en el mundo rural y en su modelo turístico. El anterior plan, de ciudades inteligentes y que concluye ahora, ha contado con un presupuesto de 188 millones de euros. Una oportunidad para el ámbito rural leonés y para hacer del turismo uno de sus motores de desarrollo de la provincia.
«Hasta ahora los destinos turísticos de identificaban con arreglo a patrones comunes, para amplias mayorías con definiciones de destino muy concretas, como sol y playa, rutas culturales,... Esto deja a un gran número de preferencias minoritarias desatendidas. Además la relación con los turistas se ha centrado en el ‘uso’ del destino, muchas de las decisiones del viaje se agregaban en paquetes y eso hacía que el consumidor no fuera tan protagonista como hoy en la decisión de su destino».
Enrique Martínez, coordinador del Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, señala que el modelo de ‘destinos turísticos inteligentes’ que ahora se potencia trata de «estar presente antes, durante y después del viaje. No se trata de tener un mapa de ideas ligadas a León, sino de adaptar el destino a las experiencias que quiere vivir el turista». Con un añadido: «Servicios como la salud o la seguridad tienen que estar garantizados». Y, muy importante, «mantener una relación tras la partida, porque el turista es tu mejor campaña de promoción».
En el caso del turismo rural, hacerlo ‘inteligente’ pasa por garantizar la igualdad de acceso a los servicios, lo que incluye el acceso a la tecnología. «El tamaño de la población ya no define al municipio, sino los minutos que tarde en acceder a los servicios públicos». Precisamente el modelo de ordenación de Castilla y León está sirviendo para analizar las recomendaciones a presentar a la Unión Internacional de Telecomunicaciones sobre las comunidades rurales inteligentes.
En esta línea trabaja también la Sociedad Estatal de Gestión, Innovación y Tecnología Turística (Segittur), que incluye el turismo y el ámbito rural en el actual desarrollo de territorios inteligentes. «El eje del plan es el turismo inteligente, para desarrollar propuestas que incrementen al máximo la experiencia del turista. Se trata de aprovechar el ‘big data’ y las comunicaciones para facilitar, ampliar, personalizar y conectar con la oferta existente los deseos de los viajeros», señalan en la sociedad.
Paralelo al desarrollo de este negocio está el impulso a las comunidades rurales inteligentes, otra línea que tiene como objetivo afrontar el reto del envejecimiento y la despoblación. «Y ayudar a los municipios y sus habitantes a mejorar el rendimiento de sus sectores productivos, a través de soluciones tecnológicas».
El proyecto de destinos turísticos inteligentes (el de turismo rural fue presentado recientemente en León) tiene como objetivo mejorar el posicionamiento del país a nivel internacional, «buscando nuevos mecanismos para impulsar la innovación en los destinos, como el despliegue o desarrollo de tecnologías de la comunicación, de forma que creen servicios diferenciales y altamente competitivos», explica Segittur. «El destino turístico inteligente es innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia». Pero tiene un componente diferencial. «Garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, y facilita la integración del visitante con el entorno; incrementa la calidad de la experiencia y a la vez mejora la calidad de vida del residente».
Se trata, en fin, de una apuesta por la «revalorización del destino para aumentar su competitividad a través de un mejor aprovechamiento de sus recursos naturales y culturales, y la creación de otros recursos innovadores».