El misterioso hallazgo en la Cueva de Valporquero desata una intriga oculta durante milenios. Así empezó todo
Los espeleólogos que descubrieron la bautizada como 'Sala de los Lirones' ya pronosticaron en junio la presencia de esqueletos de roedores y que ello sugiere una entrada desconocida. No te pierdas el reportaje gráfico que ha acompañado toda esta aventura y las preguntas que quedan sin respuesta

Impresonante vista de la magnitud de la Sala de los Lirones.
Todo empezó hace meses y fue fruto de la casualidad. O no tanto. Una exploración buscada desde hace tiempo ha convertido a la Cueva de Valporquero de León en uno de los asuntos de mayor interés mediático, a juzgar por las preguntas y comentarios de nuestros lectores. Ahí van algunas respuestas.
Se ha sabido desde junio que en las profundidades de la tierra leonesa, un hallazgo sin precedentes ha sacudido a la comunidad científica y espeleológica. Pero la Cueva de Valporquero, joya geológica de la provincia de León, ha revelado un nuevo secreto esta misma semana: la majestuosa sala de aproximadamente 1.000 metros cuadrados será bautizada como la 'Sala de los Lirones'. Y este descubrimiento no solo amplía el mapa conocido de la cueva, sino que también plantea intrigantes preguntas sobre su formación y acceso.
Pedro González -de la empresa Guheko que gestiona visitas espeleológicas a Valorquero- y Tania García, los intrépidos espeleólogos responsables de este hallazgo, se toparon con esta cámara oculta en junio de 2024. La sala, que se estima tiene unas dimensiones de 50 metros de largo por 20 de ancho y 15 de alto, se encuentra a unos 60 metros por encima del nivel actual del río Valporquero, lo que sugiere un origen distinto al del resto de la cueva.
Un enigma geológico y biológico
Lo que hace especialmente intrigante este descubrimiento es la presencia de al menos dos esqueletos de lirones en la sala. Estos restos indican de manera inequívoca la existencia de una entrada desconocida a la cueva, ya que estos roedores no podrían haber llegado allí por las rutas conocidas. Este hallazgo abre un nuevo campo de investigación y plantea la posibilidad de una conexión con el exterior aún por descubrir.
Los expertos estiman que la formación de esta sala se remonta a hace aproximadamente un millón de años, durante el Pleistoceno del Periodo Cuaternario. Sin embargo, a diferencia del resto de la cueva, que fue esculpida por las aguas del arroyo de Valporquero, esta nueva sala parece haber sido formada por un afluente distinto, añadiendo así un nuevo capítulo a la compleja historia geológica de la región.
Tecnología y perseverancia: las claves del descubrimiento
El hallazgo de la Sala de los Lirones no fue producto del azar, sino de la combinación de tecnología avanzada y la tenacidad de los espeleólogos. Los nuevos equipos de iluminación LED, más potentes y eficientes, permitieron detectar una pequeña ventana que había pasado desapercibida durante décadas. Fueron necesarias siete horas de exploración para que González y García pudieran acceder a la nueva cavidad, superando los desafíos que presentaban las partículas en suspensión en el agua y la complejidad del terreno.
Aunque la belleza de la nueva sala puede no alcanzar los niveles de algunos de los puntos más emblemáticos de Valporquero, presenta formaciones únicas que merecen un estudio detallado. Entre estas se encuentran los 'macarrones', delicadas estalactitas que cuelgan del techo, así como otras formaciones cuyo análisis promete revelar más secretos sobre el origen y evolución de esta parte de la cueva.
Un tesoro geológico por explorar
La Cueva de Valporquero, gestionada por la Diputación de León, ya era conocida por sus dos niveles de galerías: el superior, dedicado al turismo, y el inferior, conocido como el Curso de Aguas. Este nuevo descubrimiento añade una tercera dimensión a la exploración de la cueva, prometiendo nuevas aventuras tanto para científicos como para entusiastas de la espeleología.
El futuro de la exploración
Los descubridores de la Sala de los Lirones no se detienen aquí. Pedro González y Tania García han ideado un ingenioso plan para intentar geolocalizar la entrada desconocida a la sala. Planean colocar una radiobaliza con sensores en el exterior que generará un campo electromagnético, esperando así poder trazar un mapa más preciso de la nueva zona y, potencialmente, localizar la misteriosa entrada por la que los lirones accedieron a la sala.
Este enfoque innovador podría no solo resolver el misterio de la Sala de los Lirones, sino también abrir nuevas posibilidades para la exploración de cuevas en toda España y más allá. La combinación de tecnología avanzada y métodos tradicionales de espeleología promete revolucionar nuestra comprensión de los sistemas cavernosos subterráneos.
Implicaciones para el turismo y la conservación
El descubrimiento de la Sala de los Lirones plantea preguntas importantes sobre el futuro de la Cueva de Valporquero como atracción turística. Por un lado, este hallazgo podría aumentar significativamente el interés del público en la cueva, potencialmente impulsando el turismo en la región. Por otro lado, surge la necesidad de equilibrar cuidadosamente la exploración y posible explotación turística con la conservación de este frágil ecosistema subterráneo.
Las autoridades locales y los expertos en conservación tendrán que trabajar juntos para desarrollar un plan que permita el estudio científico y, potencialmente, el acceso turístico controlado, sin comprometer la integridad de la nueva sala y sus formaciones únicas. Este desafío podría servir como modelo para la gestión sostenible de descubrimientos similares en el futuro.
A continuación, una sucesión de imágenes de cómo evolucionó la exploración que ahora intriga a la opinión pública.

Hoces de Vegacervera, entorno global de la zona del hallazgo

El turismo mueve en torno a 70.000 visitantes cada año en Valporquero

Primeras inmersiones en busca de una nueva topografía. Era junio

Topografía de la zona subterránea de Valporquero

Los espeleóogos siguen la senda de lo desconocido

Viaje de los espeleólogos hasta lo que luego fue un hallazgo

Preparación para los trabajos con los que se consiguió llegar a la Sala de los Lirones

Formaciones de la cavidad descubierta

Los primeros trabajos de exploración dejan ver los singulares macarrones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

La segunda entrada para la exploración de la Sala de los Lirones

Restos de los lirones que dan nombre a la sala

Restos de los lirones que dan nombre a la sala

¿Exploración en busca de un acceso al exterior?

¿Exploración en busca de un acceso al exterior?

La Sala de los Lirones, con los restos hallados del roedor

La Sala de los Lirones con extraordinarias formaciones

La Sala de los Lirones, en una imagen que proyecta su magnitud

La Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones, con más restos óseos

La Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones en una vista extraordinaria

La espeleóloga investiga en La Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones

Más Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones

Restos de lirones

Más restos del roedor

La Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones

La Sala de los Lirones
