Diario de León

El radar de Eras se desmonta con cifras récord del cruce de Oteruelo

La concesionaria percibirá un plus por haber impuesto más de 600 multas mensuales. Diez años después del primer equipo, sus resultados le colocan entre los más rentables

Ramiro

Álvaro Caballero
León

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No se habían visto unos datos similares desde que, en noviembre de 2018, se puso en funcionamiento en el cruce de Oteruelo. En ese punto viario, justo antes de la intersección regulada por semáforos que hoy ya luce una rotonda, en una bajada en pendiente con dos carriles en cada dirección con trazas de autovía pero regulado a 50 por hora, el dispositivo llegó a cazar a 246 vehículos diarios en sus cinco primeros días; uno de ellos a 143 kilómetros por hora. 

Las cifras las refresca ahora el radar en su último apostadero fijo, la prolongación de Padre Isla, frente al centro deportivo de Eras de Renueva, donde se ha acercado al récord con jornadas de más de 200 sanciones hasta que el Ayuntamiento de León, presionado por las críticas que incidían en el afán recaudatorio, ha decidido desmontarlo este pasado viernes.

La decisión de recular se da después de más de dos meses y medio de escabechina desde que se puso a funcionar el 19 de junio, sin aviso previo, como se había comprometido a hacer el equipo de gobierno de José Antonio Diez cada vez que cambiara de ubicación el equipo. No sólo se prescindió de este trámite, sino que el Ayuntamiento se saltó el requisito principal que había presentado para justificar los anteriores emplazamiento: el informe de la Policía Local en el que se detallara la siniestralidad de la zona y los atropellos y peligrosidad.

La justificación se quedó tan sólo en que había sido una petición de los vecinos al alcalde. No se aclaro ni siquera cuántos, ni cuándo la habían hecho, dado que en el barrio no hay asociación vecinal y, el punto exacto en el que se colocó la carcasa, dista más de 300 metros de la última casa construida y 200 metros del paso de peatones más cercanos.

En ese escenario, en medio de un erial, a la entrada de la ciudad, con la inercia de los vehículos que venía de la carretera de Carbajal o que salían del recién reurbanizado tramo de Padre Isla, que antes se denominaba 18 de Julio, el radar se acostumbró a los fogonazos alentado por la limitación a 30 kilómetros por hora. Con el margen establecido por ley, las fotografías saltaban a partir de 38 kilómetros por hora y las sanciones se cursaban de acuerdo a la graduación que marca la Dirección General de Tráfico: hasta 50 kilómetros por hora, 100 euros y sin puntos; 51 a 60 por hora, 300 euros y dos puntos; entre 61 y 70 por hora, 400 euros y cuatro puntos; de 71 a 80 por hora, 500 euros y seis puntos; y 81 o más, 600 euros y seis puntos.

El parte de sanciones se dilató en estos dos meses y medio sin remisión, mientras el Ayuntamiento de León se limitaba a defender que había «total postividad en la ubicación» y la empresa concesionaria, Kapsch, antigua Telvent, enviaba las pruebas de las infracciones. Ahora, la empresa tendrá que hacer cuentas de acuerdo a las condiciones del contrato por el que recibe, de manera fija, 588.210 euros anuales, a mayores de los cuales ingresa 2,5667 euros por cada boletín a mayores de los 600 mensuales que extienda el radar.

La cifra se ha superado con creces a favor de la multinacional, que además de esta concesión, en la que entran los semáforos de foto rojo y los accesos a las zonas peatonales, mantiene con el consistorio otro por valor de 198.651,75 euros en el que entran las cámaras de lectura de matrículas que que los coches de la Policía Local puedan multar en marcha a quienes estén estacionados en los carga y descarga, en doble fila, sobre la acera o en el carril bici, que no lleven seguro o que circulen con la ITV caducada.

Sobre estas guías, tanto el Ayuntamiento de León como la empresa privada Kapsch pierden un filón de ingresos con la retirada del radar de Eras de Renueva que sólo habían vivido con el cruce de Oteruelo, donde el emplazamiento venía justificado por los accidentes que se sucedían en la zona. Los otros precedentes habían quedado por debajo: la avenida Universidad, donde abarcó los cuatro carriles, dos en cada dirección; Reyes Leoneses, también en Eras de Renueva pero con registros muy inferiores; la avenida Real del Ejido; Alcalde de Miguel Castaño, el lugar urbano donde se estrenó el cinemómetro fijo en 2015; y San Juan de Sahagún, frente al gimnasio El Calabozo, en la linde de La Palomera con San Mamés.

UPL exige «rigor» en la ubicación de los próximos controles en la ciudad

Después de haber sido el único partido que se levantó contra la el radar de Eras, UPL se alegró este sábado de que «las quejas vecinales y la oposición» de su grupo político, «manifestada en el Pleno municipal, haya tenido su efecto y conlleve la retirada del mismo». «Ya en el mes de junio denunciamos la colocación por tratarse de un tramo sin peligro alguno para peatones o vehículos, lo que evidenciaba un mero afán recaudatorio por parte del equipo de gobierno», recordaron. Los leonesistas insistieron en que no se oponen «a la instalación de controles de velocidad», dado que «de hecho» han reclamado «más vigilancia para evitar sucesos como carreras de coches», pero consideran que su instalación, «además de evitar dichos sucesos, deben de estar justificada por la peligrosidad del tramo y sirvan realmente para proteger la seguridad de los peatones y conductores». «No se puede permitir es que estos dispositivos se ubiquen en lugares donde no existe riesgo alguno, convirtiéndolos en meros instrumentos de recaudación», criticaron desde UPL, que exige al equipo de gobierno del PSOE que «actúe con rigor a la hora de decidir la nueva ubicación, atendiendo a las peticiones vecinales y a los puntos de la ciudad donde realmente es necesaria».
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