La Fele reclama incentivos para vender los 8.000 pisos nuevos acumulados en León
Los constructores apuestan por un plan estratégico provincial que «reoriente la planificación urbanística». La provincia acumula el mayor stock de la Comunidad mientras acelera las nuevas promociones

La construcción vive un fuerte impulso de nuevas promociones.
Ajeno a las tensiones extremas de otras zonas del país pero también en pleno proceso de redefinición, el mercado inmobiliario leonés ha acelerado en los últimos meses la oferta de vivienda de nueva construcción y las ventas se multiplican, una alza que registran al mismo ritmo los precios. Bloques y construcciones que se ponen en el mercado y encuentran compradores, aunque la mayor parte de las transacciones, también crecientes, tienen como protagonistas a las viviendas usadas.
En este entorno, la provincia acumula una importante bolsa de viviendas nuevas que no encuentra comprador, y que pese a la demanda existente en el mercado crece año tras año. Son casi 8.000 inmuebles construidos y que no se venden, según los datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. Una cifra que llama la atención comparada con los datos del resto de las provincias de Castilla y León, y cuyo volumen resulta complicado de explicar incluso para el propio sector.
Desde la Asociación Leonesa de Edificación y Obra Pública (Aleop), integrada en la Federación Leonesa de Empresarios (Fele), se reconoce la «situación singular» del mercado inmobiliario leonés respecto al resto del mercado nacional «en relación con el stock de vivienda nueva sin vender».
El último dato oficial cifra en 7.981 inmuebles los que se encuentran en esta situación, y que resultan de la acumulación obtenida entre los pisos puestos cada año en el mercado y los que realmente se compran. León tiene un 2,24% de viviendas del total nacional en esta situacion, que se eleva a 455.280. Y supera con creces a las poco más de 6.000 de Valladolid, o las menos de 3.500 de Burgos.
Frente a esta situación, los empresarios de la construcción leoneses llaman no sólo a fomentar políticas de alquiler social, sino a «incentivar fiscalmente la compra o alquiler del stock disponible»; así como a «reorientar la planificación urbanística hacia la vivienda asequible y bien ubicada». Y para eso reclaman que todas las acciones se integren en un «plan estratégico provincial».
La justificación de que esta bolsa de viviendas se haya acumulado, y de hecho crezca cada año, la argumentan sobre todo en la «demografía regresiva» de la provincia, que sufre una fuerte pérdida de población (casi 80.000 personas desde 1983, señalan) y con un elevado envejecimiento, con más del 33% de los habitantes que supera los 60 años. El «éxodo juvenil por falta de oportunidades laborales» tampoco favorece, en opinión de los empresarios de la construcción, la compra de estas viviendas; como no lo hace que León esté a la cola de la «tasa de actividad del país», poco más del 48%. A lo que se suma «la escasa generación de empleo cualificado y atractivo para las nuevas familias».
Un oscuro panorama laboral en el que incide también, en el caso de las viviendas que no encuentran comprador, que a menudo están ubicadas en «zonas rurales, o periféricas con baja demanda». Y las dificultades de acceso a la financiación de los sectores sociales más vulnerables.
Aleop incide también en que la sociedad leonesa tiene «poca movilidad residencial» y tiende a «envejecer en su propio domicilio». Aunque el incremento de las ventas y la puesta en el mercado de ambiciosas promociones indica claramente también que hay una demanda inversora.
En todo caso, los empresarios advierten de que el elevado stock de vivienda sin vender en León «refleja un desequilibrio estructural entre la oferta y la demanda», y que «es prioritario actuar desde la perspectiva demográfica, económica y territorial para evitar que este stock se convierta en una carga crónica para la provincia».