El caramelo leonés que "roncha" los corazones de varias generaciones
La historia del Ronchito se remonta a los difíciles años que siguieron a la Guerra Civil Española

Nacido en León en la posguerra, el "Ronchito" es mucho más que un dulce. Con una receta artesanal a base de cacahuete, azúcar y un toque de cacao, este caramelo crujiente de la fábrica Caramelos Santos se ha convertido en el único dulce con identidad propia de la capital leonesa y sigue endulzando a varias generaciones.
La historia del Ronchito se remonta a los difíciles años que siguieron a la Guerra Civil Española, un contexto marcado por la escasez de materias primas como el azúcar. Fue en este escenario, a finales de los años 40 y principios de los 50, cuando el industrial leonés Ángel Santos, fundador de la empresa Caramelos Santos, concibió una idea genial y sencilla.
Ante la falta de ingredientes para dulces más elaborados, Santos experimentó mezclando la base del caramelo tradicional (azúcar fundido al fuego), con frutos secos disponibles, dando con la fórmula que hoy es un clásico. El objetivo era crear un caramelo original y representativo de su tierra.
El nombre de la golosina es un claro homenaje a la jerga local. El término "Ronchito" proviene del verbo leonés "ronchar", que significa masticar, morder o deshacer con los dientes. Ese nombre se eligió por ser la acción más repetida al degustar este caramelo único, que requiere ser mordido para disfrutar plenamente de su textura crujiente.