El abandono encauza el paseo del Bernesga en León
Los usuarios exigen más atención a este espacio natural que sería «un regalo para la ciudad»

Otoño. Un sábado soleado. Sin frío y con la posibilidad de acercarse a dar un paseo por el entorno del río Bernesga, cubierto por las hojas amarillentas desprendidas. Los caminantes se mezclan con los que sacan a pasear sus perros y con los ciclistas que encaran el reto de coger el carril bici pese a los «barrigas» y un trazado marcado por el deterioro del asfalto rojo divido para los dos sentidos. Un espacio idílico que sufre el abandono y la falta de mantenimiento, como señalan los usuarios habituales.
«Vengo todos los días, también los domingos y fiestas de guardar», remarca Severino en una pausa mientras habla con su consuegro, con el que se ha encontrado en el paseo. Uno camina y el otro va en bicicleta. Los dos destacan que si el paseo del río «se mantuviera mejor, sería muy bonito, pero necesita un poco de atención». Más allá de las pintadas que cubren los muros, los bancos sufren el abandono, con maderas a punto de pudrirse por la humedad y llenas de verdín. «Necesitan mucho tratamiento», precisan al unísono.
El estado del carril bici es lo que más preocupa a los usuarios del río. «Hay barrigas y desniveles peligrosos. Hay uno muy grande pasando la plaza de toros y tres o cuatro donde la gente se puede caer», añaden, para remarcar que están «los perros que van sueltos y las cacas que dejan».
El cauce, ante la falta de agua, está lleno de islotes, y la maleza campa a sus anchas en la orilla, con árboles caídos y ramas desperguidas. Pero las hojas otoñales caídas esconden el peligro del cemento quebrado por las raíces de los árboles y los grafitis decoran de malas formas el muro que salva el desnivel del paseo que va un poco más arriba. Unos muros en los que hay tramos que llevan «más de dos años sin arreglarse», como explican los caminantes que aprovechan el río para hacer ejercicio, donde la pintura gris ha ido dejando paso al deterioro al que sólo podría dejar atrás una mano de pintura y un empuje de cuidado.
Entre el enramado que crece en la orilla, una mesa blanca destaca sobre el verde que hay bajo la pasarela blanca que va de La Condesa al paseo Salamanca y «hay zonas dejadas, como la que está más cerca de los chalés, donde hay trozos que están muy cuidados, pero otros están salvajes, porque en unos hay riego y en otros no y los caminos acaban comidos por la vegetación», precisan Susana y Javier, que ayer aprovecharon la mañana del sábado para dar un paseo. Ellos también inciden en que el carril bici es el que más sufre el abandono, «con zonas hundidas y baches».
«Un regalo para la ciudad, pero que necesita ser cuidado», precisan otros usuarios, que también critican cómo el cauce del Bernesga está poco atendido, con mucho ramaje que afecta en exceso a los pilares del puente de San Marcos y que, más allá de ser un espacio natural, está invadido por la falta de cuidado y atención con la vegetación desbordada.